El Sol De Yakima

Ex seminarista cuenta su historia

Juan José González Ríos narra su historia de sufrir abuso sexual de parte de un sacerdote; dice que presenció como seminaristas en un seminario de Oregon practicaban actos sexuales no apropiados y veían pornografía.

Jane Gargas
EL SOL DE YAKIMA

El hombre de 37 de edad que está al centro de la polémica que reverbera a través de la Diócesis católica de Yakima, culpa a un sacerdote local por haber destruido sus aspiraciones a unirse al clero.
Comenzó, dice Juan José González Ríos, a principios de la década de los noventa, cuando tenía veintitantos años y vivía en Tieton. Ahí, dice González, un sacerdote inició una relación sexual con él. Ni tampoco fue el único comportamiento inapropiado que experimento, dice González; asegura que fue testigo de mala conducta sexual durante los cuatro años que estudió en un seminario de Oregon.
González le contó su historia al Yakima Herald-Republic, diario hermano de El Sol, mientras estaba encarcelado y esperando extradición para una audiencia en Oregon para encarar cargos de ver pornografía infantil. Desde entonces, un juez lo dejó en libertado, bajo la provisión que regrese a Oregon el cinco de junio.
Pese a que la versión de González sobre los eventos está claramente de un solo lado, nadie de la iglesia ha contradecido el recuento de lo que sucedió entre él y el sacerdote. El reverendo Robert Siler, Jefe de Mando de la Diócesis de Yakima, no ha negado las acusaciones, como tampoco el sacerdote.
Sin embargo, Siler nota que “el obispo quiere trabajar hacia la sanación y reconciliación”.
Por su parte el sacerdote respondió a un correo electrónico del Herald sobre las acusaciones: “En el futuro, espero que pueda encontrar con un foro apropiado para responder a estos temas. No deseo responder en este momento”.
Cuando González llegó por primera vez al Valle desde Jalisco, México, cuando tenía 18 años de edad, vivía con sus padres, trabajaba en los campos y estudiaba inglés.
Criado como un “católico tradicional y chapado a la antigua”, dice que su mamá le enseño a reverenciar a los sacerdotes como si fuesen santos. Así que cuando su párroco lo invitó a él y a su primo de 18 años de edad a su residencia para tomar cerveza, fumar cigarros y mirar películas pornográficas, González dijo que quedó atónito.

Abuso sacerdotal

“No supe como reaccionar. Éramos dos inmigrantes insignificantes”, dice. González dice que vivía aquí con una visa de estudiante.
En otras visitas a la vivienda del sacerdote, González dice que los tres hombres se encueraron mientras que jugaban a “la botella”, luego vieron películas pornográficas. El sacerdote, quien es 10 años mayor, también llevó a los jóvenes a jugar dos veces a Reno, Nevada y una vez a Pendleton, Oregon, dice González.
Mientras que se sentía asqueado por el comportamiento del sacerdote, González dice que su cultura y haber sido criado de forma religiosa y conservadora, lo llevó a no cuestionar sus acciones. El sacerdote “usó su poder y autoridad sobre nosotros de una mala manera”, dice.
González dijo que continuó viéndose periódicamente con el sacerdote por casi 10 años dado a que el sacerdote era un hombre de Dios.
“Era nuestro sacerdote; no lo criticábamos. Muchas veces sentí lástima por él porqué sabía que era gay”.
Gonzáles dice que su contacto con el sacerdote terminó en el 2002, cuando estuvo de vuelta en el Valle para visitar a familiares. Para ese entonces González, entonces a principios de su treintena, se había matriculado en el Seminario Mount Angels en el Condado de Marion, en Oregon, donde perseguía su sueño de toda la vida de convertirse en sacerdote.
Dice que se desilusionó todavía más mientras estudiaba en el seminario de Oregon, cuando dice haber presenciado a otros estudiantes que practicaban un comportamiento homosexual. Agrega que es común que los seminaristas vean pornografía de adultos en las computadoras.
En el 2003, González fue despedido del seminario por supuestamente haber visto pornografía infantil en la computadora ahí, luego regresó a Tieton.
Portavoces del Seminario Mount Angel se negaron comentar sobre el caso González. El abogado Dick Whittemore, de Portland, quien representa al seminario, sólo dice que por “razones muy específicas, a él (González) se el pidió dejar el seminario”.
Diciendo solamente haber “cometido un error”, él no elabora sobre lo que hizo para causar que el seminario lo despidiese.
Dos personas que están familiarizadas con el caso y que pidieron no ser identificadas dicen que González les confidenció que vio pornografía en la computadora del seminario, pero que era sobre mujeres adultas, no de niños.

La Diócesis responde

Siler dice que le fue dicho por funcionarios del seminario de Oregon que se le pusieron filtros especiales a la computadora de González para ver cuales sitios en la red fueron visitados. El abogado de González, J. J. Sandlin de la firma Sandlin Law Firm, dice que su cliente es inocente y que numerosas personas tenían acceso a la computadora que usaba González.
De ser convicto de ver pornografía infantil, González podría ser sentenciado a prisión. Dado a que su visa se venció en el 2005, su estado migratorio queda pendiente. Espera una audiencia para determina si será deportado a México o si se le será concedida la residencia legal.
Al regresar a Tieton en la primavera del 2003, González dice que le dijo a varios miembros de la diócesis de Yakima, incluyendo al obispo Carlos Sevilla, sobre lo que vio en Mount Angel, así también como el abuso que sufrió antes de parte del sacerdote.
Pero Sevilla, a través de una entrevista vía telefónica, dice que no recuerda que González le haya mencionado sobre conducta inapropiada en el seminario.
“Le hubiese dicho que hablara con el rector del seminario”, dice el obispo.
Durante ese tiempo él se volvió más y más deprimido y dice que la Diócesis le pagó para que viera a una consejera.
“Ella me dijo que yo era una víctima, que fui abusado”, recuerda.
El escuchar esas palabras lo ayudó a sanar, dice.
González dice que ama a su iglesia pero que siente que los pasados 15 años han sido “devastadores para mi fe”.
Afirma que no ha hecho nada malo, agregando que algún día, “lo único que quiero es casarme y tener hijos”.

Comments

2 Responses to “Ex seminarista cuenta su historia”

  1. Arcangel on March 25th, 2009 12:05 pm

    ¡Hay! ¡¡¡¡hay!!!!! ¡iglesia catolica romana! ¿Hacia donde caminas?. Cada vez menos gente cree en ti. No es de extrañar. Personalmente yo me marcho de esta institución, si, apostato. Prefiero salir y aunque sea ingresar en la iglesia evangélica, que continuar en esa institución corrompida hasta la médula. ¡Que dolor!

  2. pastor on January 21st, 2010 8:01 am

    ARCANGEL, TE LO DEDICO: CATOLICO IGNORANTE SEGURO PROTESTANTE!!!
    PERO ANDATE, HACES UN BIEN.
    POBRE TIPO, DIOS JUZGARA A ESE SACERDOTE, PERO NO PODES METER A TODOS LOS CATOLICOS EN LA MISMA BOLSA, IGNORANTE!!!

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