Matrimonios gay: La papa caliente
May 21, 2008
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima
En California, unos jueces dictaminaron a favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo, con lo que el polémico debate se expande hasta el Valle de Yakima.
Joseph Treviño
Cuentos del asfalto
Es un tema tabú.
Para otros, una vaca sagrada. Y para algunos, es uno de los temas más importantes de nuestros tiempos.
El jueves, el Tribunal Supremo de California por cuatro votos contra tres revirtió un estatuto aprobado por los votantes de ese estado en el 2000 (la Proposición 22), el cual afirmaba que un casamiento puede ser únicamente entre un hombre y una mujer, al dictaminar que es discriminatorio prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Los abogados de la parte demandante dicen que tal decisión abre la puerta para que las parejas del mismo sexo que viven en California se casen por lo civil. De hecho, agregaron que incluso podrían hacerlo parejas de otros estados (sí, incluso del Valle de Yakima).
¿Qué tiene que ver un caso de California con el Valle de Yakima? Mucho.
Los expertos legales dicen que California, dado a que es el estado con más población del país (constituye el 12 por ciento de los Estados Unidos), suele estar a la vanguardia de todo tipo de leyes, modas, costumbres, etc. Para donde va California, sigue el resto del país.
Soy oriundo de California y pese a que quiero mucho a mi estado natal, entiendo porqué ese estado suele imponer modas. Pero por otro lado, no sé por qué el resto del país nos sigue.
Pero volviendo al tema, independientemente del lado que estemos sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo, una vez más los jueces de California hicieron lo que las elites legislativas y culturales de este país hacen mejor: Tomarse la ley en sus manos y decidir por los demás, sin importarles la opinión de la población de su estado.
En suma, los cuatro jueces que votaron a favor de revertir la Proposición 22 que pasaron los votantes en el 2000, hicieron lo que nuestras elites intelectuales siempre hacen: imponer sus valores, sus creencias y su voluntad sobre la gran mayoría. Adiós democracia.
No nos engañemos, nuestras elites tienen una muy pobre opinión sobre el resto de la población. Tienen la misma postura que muchos de la costa oeste del Estado de Washington (véase Seattle y Olimpia) tienen sobre la parte Este: nos ven como unos retrógrados que no podemos pensar por nosotros mismos, por lo tanto ellos tienen que decidir por nosotros.
Los jueces de California hicieron lo mismo que unos jueces de la Corte Suprema hicieron en 1973 al legalizar el aborto, sin pedir la opinión de toda la nación al respecto. Por cierto, todos concuerdan que la mayoría del país estaba en contra del aborto, sin embargo, los jueces optaron por darle cuernos a los ciudadanos y decidir por ellos.
Guau, a eso le llamo yo democracia. ¡Ja, que nueva, unas elites decidiendo por el resto de la nación!
Hay muchas especulaciones sobre qué sucederá con este tema tan polémico y los candidatos a la presidencia. Muchos se preguntan sobre cómo abordarán el tema Hillary Clinton, Barack Obama y John McCain.
Francamente me da igual lo que piensen ellos. Me interesa más la opinión del pueblo, pese a que últimamente les importa un rábano a nuestros jueces, legisladores, académicos y otras elites.
Los que se oponen a la decisión de los jueces de California dicen que intentarán poner a votación en las urnas electorales de noviembre una propuesta que cambiaría la decisión de los jueces y aseguraría que un futuro el matrimonio sea legal sólo entre un hombre y una mujer.
Creo que de hacerse eso, realmente se le dará una oportunidad a los votantes para que decidan sobre el futuro de su estado. Es mucho más preferible que el pueblo disponga a que opten unos cuantos.
Sí ambas partes, tanto los que están a favor de los matrimonios gay como los que están en contra son justos, no creo que ninguno de los dos bandos se niegue a ponerlo a votación. ¿O sí?
El bando a favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo dicen que a diferencia del 2000, cuando los votantes votaron en contra de tales uniones, ahora cada vez más personas aceptan este tipo de bodas civiles.
Los que están en contra dicen que los votantes no concuerdan con la decisión de los jueces. Agregan que de ir a votación en noviembre, el pueblo votará en contra de los matrimonios gay.
Si una lección nos ha dado Roe vs. Wade, es que el hecho de que cinco jueces hayan decidido sobre algo tan controversial como el aborto en lugar de los votantes, es haber divido al país. Hasta la fecha, sigue la polémica y ambos bandos se han encarnizado, todo por dejar que una elite decidiera por todos.
No sé qué pasará en California, pero en cuanto al Estado de Washington, preferiría que sobre un tema tan polémico como el matrimonio, fuesen los votantes y no unos cuantos oligarcas los que resuelven por todos.
Que decida el pueblo.
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