Jaguar XF 2009: Un gato al acecho

June 11, 2008

By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima

Calles de fuego

El nuevo Jaguar XF del 2009 cuenta con tremenda competencia, pero trae las garras afiladas para dar buena batalla.

Reseña

Tengo que confesar algo: Siempre me han gustado los coches ingleses.
Por supuesto, ya sabemos que a todos les gusta un Aston Martin, el auto del agente 007. O los ya extintos Austin Healey e incluso el MG, el convertible de dos asientos que dejó de producirse en 1980, los cuales eran baratos, nada prácticos y totalmente románticos.
Por lo que es de esperarse que siempre admiré el estilo de los autos Jaguar, la marca británica que en belleza sólo es superada por, claro, Aston Martin. Sin embargo, por el precio, el Jaguar es un vehículo con el que uno puede ahorrar y llegar un día a comprarse, en cambio el Aston pues…es mucho más difícil (ya que el más barato empieza a 110,000 dólares).
Lo que nos trae al nuevo Jaguar XF del 2009, el sedan totalmente nuevo (es el reemplazo del S-Type) de la empresa basada en Coventry, Inglaterra. Ford acaba de vender la firma inglesa a Tata, una automotriz de la India.
Primero, debemos admitir que hay mucho peso sobre los hombros de este coche. Por años Jaguar ha estado con muy graves problemas económicos y aunque apenas ha sido comprado por Tata, sin duda que tendrá que demostrarle a la empresa India que es sustentable.
Además, están los coches alemanes, quienes desde hace décadas han sido los rivales de los coches deportivos ingleses, especialmente de Jaguar. El precio del XF (el que conduje por una semana cuesta 55,000 dólares, versión Premium) lo pone justo en el territorio de enemigos como el BMW 550i, el Mercedes Benz E550 y el japonés (la marca de lujo de Toyota) Lexus GS460.
Ante tales rivales, yo no culparía a nadie si saliese corriendo. Todos son coches magníficos donde parecería que la marca inglesa no tendría nada que hacer excepto hacerse a un lado.
De un tiempo para acá Jaguar ha jugado el papel del “Underdog” (algo así como el perro perdedor, el cual en este caso más bien sería el de “undercat”: el gato perdedor).
Pero si algo hay que admirarle a los ingleses es su legendario orgullo y tenacidad. Y con la aprobación de la Reina de Inglaterra (Su Majestad conduce vehículos de esta marca), Jaguar ha sido emblemática de eso durante las últimas décadas.
Luego está el hecho de que el XF es el segundo vehículo diseñado bajo Ian Callum, el director de diseño de Jaguar. Callum, un escocés, fue quien trazó el Aston Martin DB7, probablemente el carro más bello de la historia.
Sí, a todas luces, en cuanto a belleza, el XF es más precioso que sus rivales. Su porte agazapado, como un felino dispuesto al acecho, su perfil hermoso y un trasero erguido que le dice al de Jennifer López que se haga a un lado hacen de este coche un carro sumamente atractivo.
Mi esposa y yo fuimos testigos del imán del XF por donde sea que lo conducimos en el Valle de Yakima. Desde el oeste de Yakima hasta Sunnyside, donde el Jaguar fue la sensación en el estacionamiento de un restaurante mexicano donde comimos durante el Día de las Madres, el coche arrasó.
Pero, creo que ya esperamos que un Jaguar sea más bello que sus rivales. ¿Y qué tal en rendimiento? ¿Es realmente un mejor carro que el BMW, el Lexus y el Mercedes?
Ah, esa sí es una buena pregunta.
Conduje el XF versión Premium Luxury, el cual llegó con un motor de 4.2 de 300 caballos de fuerza. Tal caballaje, acompañado de su transmisión automática de seis cambios lanzó al Jaguar de 0 a 60 millas en 6.2 segundos.
Eso es rápido.
Pero aparte estuvo la conducción. El XF es un sedan deportivo cuyo volante casi le lee a uno el pensamiento.
A donde uno lo apunta, va. Luego está la forma en que este coche agarra las vueltas, las cuales ama tanto casi como Don Francisco enloquece por las curvas… de sus invitadas femeninas.
Y si el exterior es precioso, el interior lo es aún más.
Para algunos críticos norteamericanos, los artilugios siguientes les fueron chocantes. A mí me agradaron.
Primero, y más notorio, está el botón encendedor, el cual “pulsa” como un corazón en cuanto entra uno. Al presionarlo hace que se eleve un botón de cambios que suplanta a una palanca.
Eso sí que está cool (padre).
Al encender el carro, se accionan las ventanillas del aire acondicionado, como en algunos Cadillacs de los setentas. Todo lo anterior ayuda a crear un ambiente que no sólo es moderno, sino es como si el coche le da a uno la bienvenida.
Durante la noche, las luces del tablero se encienden con un azul precioso, como el que se puede ver en un bar de moda. Hay un trío de luces interiores que se prenden con el tacto; basta pasar el dedo por ellas.
Por supuesto, este es un Jaguar y tiene que tener madera. No tiene tanta como el XJ, pero el conjunto nuevo le da una ambientación preciosa. Con tantos detalles sencillos y bonitos, uno no puede dejar sentirse especial en este coche.
Y creo que ese es el gran logro del XF. Eso es lo que busca uno cuando adquiere un coche de lujo, especialmente un Jaguar: sentirse bien.
Sus rivales son coches muy buenos, excelentes. Pero el XF tiene ese ángel, esa mística de los Jaguar del antaño, combinado con ese diseño abrumador, ese embrujo tan británico.
Sí, es un coche orgulloso. Pero este aristócrata no es un yuppie, no padece de los males de poseer una autoestima enfermiza, no está enamorado de sí mismo, sino más bien busca enamorar a su conductor y a todo aquel que lo mira.
Definitivamente lo recomendaría al latino o latina que está buscando escalar a una posición social, o a aquel que ya está ahí, pues el XF le dice a los demás que sí, tal vez padezca de un poco de ambición, pero que tiene un excelente gusto. Y con un coche tan bello, aunque lo envidien, saben que lo harán con justificación.

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