Cuentos del asfalto: El hombre de la generación sin nombre

June 18, 2008

By admin


John McCain viene de aquellos que nacieron sin apelativo como grupo; está por verse cómo lo llamarán los latinos al enfrentarse a Barack Obama.

Joseph Treviño
Cuentos del asfalto

Ahora sí.
Ya estamos en el umbral de las elecciones del 2008. A menos que suceda algo realmente fuera de lo común, todo apunta a que los candidatos presidenciales para noviembre serán John McCain y el Senador Barack Obama.
El primero por el partido republicano, el segundo por el demócrata.
Finalmente, tras una ardua batalla, Obama logró derrotar nada menos que a Hillary Clinton, quien todos creíamos que iba a ser la candidata de los demócratas. La mayoría sabíamos que el carismático senador de Illinois iba a causar revuelo, pero no pensábamos que derrotaría a los Clinton.
Y sin embargo, así fue.
Ahora es cuando comienza la verdadera guerra.
En esta columna, en el pasado me he concentrado más en Obama y Clinton. McCain, pues como pronto se vio que iba a ser el gallo por el partido republicano, decidí concentrarme en quién iba a ser por el indeciso partido demócrata.
Sin duda que si sopesáramos a los candidatos por su carisma, pues Obama seria el indiscutible ganador. Barack sabe mover las masas como pocos y cuenta con ese optimismo y oratoria que recuerda a un joven Bill Clinton.
En cambio McCain…
Pero si juzgamos a McCain por las apariencias, por su edad (cumplirá 72 años en agosto), su partido (es republicano, lo que para muchos activistas latinos significa poco menos que satánico) o su grupo étnico, pues pensaríamos que no es un candidato que merecería ser tomado en cuenta por los hispanos.
Pero si pensamos así, estaríamos equivocados.
Ya en noviembre, probablemente todos sabremos bien los historiales de cada candidato. Sobre McCain, nos enteraremos todos que es el senador de Arizona, su historial de votación y ojala sepamos cuál es su postura sobre la inmigración.
Creo que todos esos temas serán buenos para ser examinados después. Por ahora, me interesa más McCain como persona.
Sabemos que el Valle de Yakima, como la mayor parte del este del Estado de Washington, es republicano. La excepción suelen ser los latinos, quienes históricamente han votado por los demócratas.
“Los latinos, con la excepción de los de la Florida, nacen demócratas”, solía decirme un amigo activista en Los Ángeles.
Ah. No sabía que nosotros ya veníamos con la marca de un partido en la frente, o en un costado, como reses.
Volviendo a McCain, el hombre, hay mucho que decir de él. Para empezar, viene de la llamada “generación sin nombre”.
No viene, como sus padres, de la llamada generación “mas grande”, la que peleó durante la Primera Guerra Mundial, la que sobrevivió la Gran Depresión, la que supo lo que era realmente la pobreza y los apuros. Tampoco pertenece a los Baby Boomers, muchos de ellos, como los Clinton, quienes fueron en sus años mozos hippies, experimentaron con drogas y se burlaron de sus padres y de la vida familiar, burguesa (o sea, de gente como nosotros, la mayoría de latinos que creemos en la vida de familia).
No. McCain creció viendo la victoria y también el dolor en el rostro de sus padres, quienes pasaron por la Gran Depresión. De niño se enteró lo que los Estados Unidos tuvo que pagar por vencer a varios de los regímenes más nefastos en la historia de la humanidad, incluyendo el de Hitler.
Supo del reto que fue Japón para Asia y Alemania para Europa y el resto del mundo durante la Segunda Guerra Mundial. Y durante la subsiguiente Guerra Fría vio como los Estados Unidos se enfrentó en una guerra ideológica y a veces muy real como en la guerra con Corea.
De forma honorable y callada -como su generación sin nombre- se enlistó en la Fuerza Aérea durante la Guerra de Vietnam. Su avión fue derrocado y ya en tierra, una turba le rompió su cuerpo, varios de su huesos, dejándolo casi por muerto.
Por cinco largos años fue el huésped del tristemente celebre Hanoi Hilton, en el que los militares de Vietnam del Norte lo torturaron en lo que fue un infierno que pocos en la historia han podido soportar.
Cuenta la leyenda que al saber el gobierno de Vietnam del Norte que tenían al hijo de un militar famoso, que propusieron dejar libre a McCain. Pero al saber que lo iban a liberar antes que otros prisioneros de guerra que tenían más tiempo que él, se negó.
Con el tiempo, McCain fue liberado. Regresó a su país con una sonrisa y los que lo vieron se maravillaron del hecho de que los Estados Unidos todavía podía producir militares de tal calibre.
El resto ya es historia.
Ese es el hombre al que se enfrentará Obama, un afroamericano ante la antesala de hacer historia, posiblemente convirtiéndose en el primer hombre de color en ser presidente de los Estados Unidos.
Pero primero, deberá vencer a McCain.
Y aunque en la política cosas como el honor, la gallardía, el sacrificio, la verdad y la integridad cuentan poco y son vistas con sorna, incluso Obama sin duda admitirá que tiene ante el un rival mucho más serio que Clinton.
De hecho, McCain es todo lo opuesto a Clinton, y no sólo en lo político, sino en lo personal. Vaticino que el senador de Arizona será mucho más difícil de vencer que Clinton.
Por lo que creo que los latinos en estas y todas las elecciones, no podemos dejarnos guiar ciegamente por el partidismo. No debemos seguir como zombis a aquellos que se atreven a imponerse sobre nosotros y sobre cómo y por quién debemos votar.
Propongo que sopesemos a estos dos candidatos. Que veamos su historial, su persona, sus creencias y lo que han hecho.
Obama tiene su propia historia, que también es sumamente impactante. Ha probado ser un candidato formidable que conecta bien con la gente.
Que gane el mejor.

Comments

2 Responses to “Cuentos del asfalto: El hombre de la generación sin nombre”

  1. Paula Mend on June 23rd, 2008 12:53 pm

    The lack of objectivity in this editorial is inexcusable. Sol de Yakima and Yakima Herald Republic must verify that the writers do their job instead of trying to politically influence the Hispanic community with half-truths and blatant lies. Trevino’s open support for the Republican party in this editorial–and his bashing of the Democrats–is insulting to the readers.

  2. angel on August 12th, 2008 10:33 am

    I do not agree with Paula. Previous articles of Joseph Trevino have been focused on the Democratic candidates. Why did not the complaining Paula whine about that? To be truly objective, as she claims he is not, Trevino also has to write about the republican candidate. She claims that he wrote half-truths and blatant lies… oh yeah? Prove it Paula. She claims that he is bashing of the democrats.. oh really? Where? He has written more articles focused on the Democratic candidates than the articles on the Republican candidates; therefore, based on that fact, we can say that he is trying to politically influence the Hispanic community toward the Democrats. So why don’t you complain about that Paula, IF you really care about him being objective and equal with both parties?

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