Cuentos del asfalto: Está como para morirse
July 10, 2008
Casi es seguro que la iniciativa del suicidio asistido llegue a las elecciones estatales de noviembre.
Cuentos del asfalto
Se le veía venir.
Los que respaldan la propuesta del suicidio asistido, la iniciativa I-1000, han conseguido unas 310,000 firmas para ponerla en las elecciones de noviembre. Se requieren de 225,000 para que logre estar en las urnas.
Como reporté en una columna anterior hace meses, la iniciativa I-000, de ser aprobada, permitiría que los doctores le den una dosis de barbitúricos u otra combinación de narcóticos letales (léase veneno) a una persona que se le haya dictaminado que tiene seis meses o menos de vida y que así lo pida.
Los que apoyan tal iniciativa la llaman “asistencia en morir”. Yo la llamo locura.
Sí, ya sé que a algunas personas no les caerá nada bien mi postura o mis palabras. Para ellas mis respetos y disculpas, pero cuando se trata de algo tan serio, pues no me queda mas que escribir al respecto.
Los partidarios de la iniciativa dicen que han recaudado 1.1 millón de dólares para la campaña. Los que se oponen, quienes en comparación apenas han reunido 85 mil, dicen que la mayoría del dinero de los que quieren el suicidio asistido viene de otros estados como California y Nueva York.
Es curioso, pues los californianos ya en el pasado, como el Estado de Washington, han rechazado propuestas similares. Supongo que si los de California que apoyan al suicidio asistido no consiguen que los de ahí se maten, pues por lo menos se consolarán con que los de aquí nos vayamos haciendo menos.
¡Vaya que sí son caritativos! Es mejor que ya no nos quieran tanto.
Como mencioné en la columna donde escribí sobre el tema, nosotros los del Valle de Yakima y los de la parte este del Estado, deberíamos de cuestionarnos más sobre esta iniciativa.
Aunque los que apoyan tal iniciativa sí han recaudado firmas en el Valle, sospecho que la mayoría son de la parte oeste de Washington, del otro lado de las cascadas.
Ah.
Jumm. No es para nada descabellado pensar que, como en muchos otros temas, es la parte oeste (véase Seattle y Olympia) la que intenta una vez más imponer sus creencias, visión y sus leyes sobre el resto del Estado.
Con su dinero, su arrogancia y elitismo, el oeste del Estado está empecinado en salirse con la suya. Incluso quiere decirnos cómo y cuándo debemos morir.
Todos sabemos lo que realmente piensan sobre nosotros. Nos ven como a unos rancheros cretinos, como a unos retrógrados (y se supone que son nuestros amigos).
Incluso la Asociación Médica del Estado de Washington se ha opuesto a tal medida, diciendo que de pasar en noviembre, le daría a los doctores un poder que no les corresponde y que no quieren.
La doctora Patricia O’Halloran, una de las doctoras que habló durante una conferencia de prensa la semana pasada, le dijo al Seattle Times (El Sol pertenece a la misma empresa que el Times) que cree que de pasar la iniciativa, discriminaría contra los pobres.
Oh.
¿Y adivinen contra quién más discriminaría?
Pues contra las minorías (o sea estimado lector, nosotros).
Dan Kennedy, del grupo Human Life de Washington, dice que de ser aprobada la Iniciativa I-1000, las personas más propensas a caer victimas de una ley así serían minorías como los hispanos.
“Los latinos estarían entre los que estarían en mayor riesgo”, dijo Kennedy. “Pues son los que menos tienen quien se preocupe por ellos. Los seguros estarían viendo sobre quién podrían usar esa opción [suicidio asistido]”.
Según Kennedy, esos serían nuestros seres queridos, quizás nuestros ancianos.
Pero veámoslo del lado amable; podrían ser excelentes ocasiones para que les toquemos Las Golondrinas.
Pero no hay que preocuparse, pues cuando nos toque a nosotros o a nuestros seres queridos tomar tal decisión de quitarnos la vida, pues en medio del dolor y sufrimiento seguro que estaremos lo suficientemente cuerdos como para saber realmente lo que firmamos. Además, tendremos la certeza que cuando unos extraños decidan que nuestra existencia deba terminar, pues que éstos lo harán pensando sólo en nuestro bien.
La iniciativa I-1000 me recuerda a la segunda temporada de Millenium (Milenio), programa televisivo de los noventas (altamente recomendable) en el que en el episodio de Goodbye Charlie (Adiós Charlie) un aprendiz del tristemente célebre Doctor Kevorkian, “ayuda” a morir a personas que se quieren suicidar. Solícito, el personaje les canta el tema de suicidio Seasons in the Sun (Épocas de sol) de Terry Jack mientras aprieta el botón de una jeringa intravenosa que lleva veneno.
En la vida real, Kurt Cobain, el líder carismático del grupo Nirvana, grabó un cover precisamente de Seasons in the Sun poco tiempo antes de que él mismo se suicidara. No cabe duda que el llamado a quitarse la vida, especialmente en una cultura como la de la sociedad norteamericana, es poderosa.
De acuerdo a un articulo en el Yakima Herald-Republic, publicación hermana de El Sol, una coalición de iglesias, especialmente la Diócesis de Yakima, han estado realizando una campaña en la que le piden a sus feligreses que no firmen tal iniciativa o de ser puesta en las elecciones, que voten contra ésta.
Me pregunto por su parte qué harán o cómo se pronunciaran sobre este tema los lideres políticos latinos del estado. Será interesante saber su opinión.
Probablemente se lavarán las manos. Dirán que al cabo que “si me he de morir mañana…”
Creo que la respuesta está como para morirse.


