Subaru Impreza: Al diablo con los guapos
July 25, 2008
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima
El Subaru Impreza Outback del 2008 demuestra que el amor realmente lo conquista todo.
Calles de fuego
Ah el amor.
No. No me refiero a ese “amor” dulzón del que suelen hablar algunos terapeutas y lavacocos.
Hablo del amor real, aquel que exhibe una madre que sacrifica su vida por sus hijos y su familia, por el padre de varios hijos que ve sus anhelos de toda una vida pasar a cambio de dar por ellos todo de sí.
Eso es amor de verdad, no una moda o manera de hablar. Es mucho más que estar en uno de esos grupos de autoayuda abrazándose y besándose con extraños, fingiendo que los buenos sentimientos equivalen amor y pretender que todo esto pueda realmente reemplazar a una familia de verdad.
El amor de verdad, el amor del bueno, implica mucho trabajo, corazón, sufrimiento. En suma, es sacrificio.
Bueno, ¿Pero qué tiene todo esto que ver con los coches? ¿Y más específicamente con el Subaru Impreza Outback que estamos reseñando esta semana?
Mucho.
Pues verá, estimado lector, “Love” o el amor, es el nuevo lema de Subaru, la marca japonesa que curiosamente, es una de las más populares aquí en el Pacífico Noroeste.
Pasé una semana conduciendo el Impreza Outback por el Valle de Yakima. Esa semana entendí muchas cosas.
Por ejemplo que realmente Subaru le pone amor a su trabajo. El resultado de tanta dedicación a sus coches se convierte en una maquina que parece ser hecha para enamorar y proteger a sus dueños.
¿Suena cursi? Pues no lo es.
Empezando por su tracción a las cuatro ruedas (AWD). Mientras que hoy en día muchos otros coches ya cuentan con ese sistema, el Impreza Outback (como todos los autos de Subaru) cuenta con este mecanismo integral que es construido de un todo a todo desde el principio, y no como en otros carros que le añaden eso al final como una mera adición.
Sobra decir que aquí en el Valle de Yakima un soberbio sistema AWD como en el Impreza es de gran ayuda en el invierno. Aunque tal tracción no es tan eficaz como, digamos la de un Jeep Wrangler, es lo suficiente como para ayudar al conductor para que no pierda el control en las nieves y hielos resbaladizos.
Algo que noté al llevar al Impreza por los caminos serpentinos hacia Cowiche rumbo a la misa dominical es lo bien balanceado que está el auto, dominando bien las curvas con su sistema AWD. Ah, pero hay mucho más.
El Impreza lleva su motor de cuatro cilindros y 170 caballos de fuerza colocado de forma longitudinal, para que así el auto no gire en exceso para un lado u otro en las curvas. Esto ayuda para que el coche conserve su compostura.
O sea que el “amor” que Subaru le extiende al Impreza se ve reflejado en un coche que busca cuidar a su conductor. Mientras que otras marcas le apuestan a su buen ver, otras a su velocidad y otras más a su distinción, el sello japonés se enfoca en proteger a sus dueños.
Y eso es bueno.
El Impreza es como un buen padre o una buena madre que lo cuidaba a uno de adolescente, no dejándolo a uno asistir a tal club nocturno dado al posible peligro, pese a nuestras protestas. Ahora que uno ya está fuera del hogar paterno, se da uno cuenta que los padres tenían razón, ¿verdad?
Entendemos que pese al conservadurismo de nuestros padres, el amor real de ellos los llevaba a cuidarnos de nosotros mismos. Comprendemos el error de muchos padres modernos que dejan prácticamente hacer lo que quieran a sus hijos y les dan rienda suelta, todo en el nombre de un amor falso.
Así es el Impreza. Es un buen padre.
Y por eso, ahora, aquellos que ya tenemos nuestros años, ahora que tal vez nuestros padres están frágiles o todavía peor, si ya no los tenemos con nosotros, anhelamos volver a casa.
Subaru nunca ha sido una marca conocida por hacer coches bellos. Aún así, el Impreza tiene buen porte.
No es un galán de telenovelas o la versión mecánica de Angelina Jolie o Ninel Conde, pero tampoco está feo. De hecho, cuenta con un cierto tipo de carisma, de ángel.
Lo que nos lleva a mencionar que Subaru cuenta con algunos de los clientes más leales del mundo. ¿Por qué?
Por todo lo anterior. Como todo buen hijo -seres que cada vez son menos dado a un creciente egoísmo- los compradores de Subaru reconocen que tienen en sus coches más que a un buen conocido, a un amigo de verdad.
Y eso vale oro.
En detalle
Quejas- Hubo un ligero ruido en el techo. Los de Subaru dijeron que se debía a un defecto del modelo que me prestaron, algo que ver con el techo. Pero sólo se escuchaba a velocidades entre 30 a 45 millas por hora.
Conducción, aceleramiento y manejo- Muy bien. Tiene toda la velocidad necesaria para entrar a una autopista, para maniobrar con ligereza al Impreza en el tráfico urbano.
Habilidad para dejar boquiabierto- No es una beldad, pero el Impreza tiene cierto carisma que atrae varias miradas.
Motor y transmisión- Un 2.5 como motor. El modelo que conduje traía un sistema automático de cuatro velocidades.
Capacidad. Para cinco pasajeros. La versión que manejé era un hatchback de cuatro puertas y una compuerta trasera.
¿Qué tanto gas gasta? 20 en la ciudad y 27 en la autopista. ¿Qué por qué no es más económico? Pues recordemos que cuenta con el sistema AWD, lo que le da más peso y hace que el coche gaste más combustible. Pero hay que tener en cuenta que el Impreza gasta menos que la mayoría de SUV y Crossovers con tracción en las cuatro ruedas.
Seguridad- El ya mencionado AWD, bolsas de aire en frente y a los lados, sistema de monitoreo de la presión en las ruedas y cuenta hasta con unos limpiaparabrisas contra el hielo (cosa que ni siquiera muchos autos de lujos tienen).
¿Cuánto cuesta? 19,995 dólares. Con la transmisión automática opcional y cargos de destinaje subió a 21,640 dólares.
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OLA BUENA TELENOVELA
OI NO ME PERDIA NI UN CAPITULO
NO SE PARA K TERMINO LA MILAGRO SUPER
SIMPATICA SALUDOS LA KARITO AL MANDO DE LAS JILAS BYEEEEEEE