Del fruto de la vid

July 29, 2008

By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima

Víctor Cruz es el único dueño latino de una bodega de vinos en el Pacífico Noroeste: quiere hacer un vino especialmente para los hispanos.

Benton City.- Víctor Cruz solía pasar sus días como ingeniero en Tri-Cities, soñando.
Era exitoso, pero quería escapar de su vida ajetreada y perseguir su verdadera pasión: El vino.
Así que un buen día de 1999 el y su esposa, Kim decidieron abandonarlo todo y comprarse un viejo y vetusto rancho en las afueras de Benton City, donde con la excepción de ellos mismos, nadie creía que podrían convertirlo en una bodega de vinos, con todo y viñedo.
“Mi esposa me dijo, ‘¡vas a convertir eso en una bodega de vinos!”’ evoca Cruz, el jueves, viendo desde su bodega los surcos de árboles de uvas y manzanas, flanqueadas por altos álamos que están apostados como soldados que fungen como protectores contra los embistes de los vientos.
“No quise pasar por la vida arrepintiéndome diciendo, ¿por qué no hice eso?”, evoca Cruz, quien tiene 50 años de edad. “Sí, es jugártela y cuesta mucho dinero”.
Lo hicieron. Tres años después, Cruz, quien es oriundo de Wapato y de padres mexicanos, sacó al mercado su primer vino de su bodega de vinos, Cañón de Sol, con lo que hasta la fecha se convirtió en uno de los pocos latinos en ser dueño de una productora de vinos en los Estados Unidos.
Y ahora, Cruz quiere producir vinos especialmente dirigidos a la comunidad latina en los Estados Unidos. Dice que son los hispanos quienes hacen todo el trabajo en los viñedos, quienes cultivan, pelan, aplastan y embotellan los vinos.
“Es justo que se les dé su reconocimiento”, dice Cruz.

El vino y la amistad

La historia de Víctor Cruz está ligado a su amigo de la escuela, Charlie Hoppes. Los dos amigos se conocieron en la escuela preparatoria de Wapato, ciudad donde todavía viven sus familiares y va a visitarlos seguido.
Por ese entonces el papá de Hoppes era el superintendente de la escuela. Al salir de la preparatoria, Hoppes se dedicó a estudiar viticultura, el arte de hacer vinos en la Universidad Davis en California.
En cambio Cruz acudió a la Universidad de Western Washington, donde se egresó como ingeniero mecánico, eventualmente pasando a trabajar para la empresa Westinghouse Corporation donde laboró por muchos años en la reservación nuclear de Hanford.
Sin embargo, los dos amigos se mantuvieron en contacto, alimentando esa amistad a través de los años. Hoppes se convirtió en viticultor, trabajando para varias bodegas de vino; con el tiempo se hizo un asesor experto para personas que quieren empezar su propia bodega de vinos.
Y uno de ellos fue Cruz.
Por años, Cruz notó que había desarrollado un gusto por los vinos. ¿Por qué no convertirse en un productor de vinos?
Cruz adquirió una propiedad por la calle Badger. El campo estaba desolado, con la excepción de un establo para caballos y una casa de campo.
Ya para el 2001, Cruz sacó sus primeros vinos. Dice que corrió con suerte, ya que Andy Purdue, un catador y crítico de vinos, probó sus vinos y los recomendó.
Y en una competencia, el vino Syrah de Columbia Valley del 2000 de Cañón de Sol le ganó a otros 700 vinos. El vino también recibió una medalla de oro entre los vinos tipo Syrah.

El arte de hacer vino

Dentro de la bodega, la cual está fría dado a la refrigeración, descansan decenas de barricas donde están los vinos de Cruz. Afuera, una media docena de trabajadores latinos embotellan un vino que Cruz produjo para otro productor.
El olor a vino es poderoso.
“Yo sólo uso materiales de calidad”, dice Cruz. “Desde la uva hasta los corchos”.
Algunas de las barricas son de cedro francés. Los corchos vienen de España.
Dice que muchos grupos y familias van a pasarse días o fines de semana en una casa de campo al lado del viñedo. Cruz les enciende fogatas por todo el campo, cosa que por las noches se convierte en una visión espectacular, única, dice.
Salvo el último fin de semana de septiembre -cuando el lugar está abierto al público- la única forma de degustar vino ahí es por reservación, dice Cruz.
Pero el vino de Cañón de Sol puede ser adquirido a pedido o paladeado en restaurantes de lujo de Seattle, donde es popular, dice Cruz. La esposa del comediante George López suele ser una de las que compran vinos del viticulturista latino.
La industria del vino está creciendo, dice Cruz. Cuando comenzó, había unas 110 bodegas de vinos en Washington, ahora hay unas 580 que le traen al estado 4.7 billones de dólares por año.
El productor de vinos dice que suele pasar muchas horas trabajando. Pero que nunca abandona a su familia, compuesta por su esposa y un hijo y una hija, ambos estudiantes.
“Mi familia viene primero”, dice Cruz.
Ahora su sueño es hacer ese vino para los hispanos de los Estados Unidos. Agrega que será hecho especialmente para los latinos como los que laboran en sus viñedos y su bodega.
“Les encanta [el vino]. Sería bueno que hubiese un vino para ellos y que puedan permitirse el lujo de comprarse una botella”, dice Cruz, con una sonrisa. “Quiero que digan ‘quiero comprar esta botella, pues es parte de nosotros”’.

En Detalle
Si desea adquirir vino de Cañon de Sol, puede hacer su pedido visitando su sitio en la Internet en www.canondesol.com . También la casa de campo al lado del viñedo puede ser alquilada por 225 dólares por noche, con tres recámaras, tres baños y con cupo para ocho personas. Para más informes puede llamar al 509 588-6311 o escribirles al wine@canondesol.com

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