Cuentos del asfalto: El corazón de las tinieblas

August 12, 2008

By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima


El filme El caballero oscuro tiene una moraleja en la que se entremezclan la ficción y la triste realidad de la muerte de Heath Ledger.

Cuentos del asfalto

Tras dos semanas, por fin pude ver El caballero oscuro, la más reciente película en la serie Batman.
Fue toda una hazaña.
Cada vez que íbamos mi esposa y yo al matinée, resulta que los boletos se habían acabado. Una colega en el periódico dice que a sus amistades les pasó lo mismo.
Resulta que el filme ha sido uno de los más exitosos en la historia del cine, en cuestión de ventas de taquilla. Y aunque tal vez Christian Bale sea el mejor actor que jamás haya interpretado el rol del hombre murciélago, todos sabemos porqué la película ha tenido tanto éxito: Heath Ledger.
No. Créanme que no es el morbo lo que me atrae a escribir sobre Ledger, pues mucha tinta ya se ha derramado sobre tal tema. Todos conocemos de su muerte a una edad tan joven, en lo que parecía iba a ser una brillante carrera como un portentoso actor.
Sin embargo, pienso que la muerte de Ledger, por desgracia y pese a lo trágica que fue, tiene mucho que decirnos. Especialmente a los latinos.
Algunos críticos y observadores han dicho que tal vez la interpretación que hizo Ledger sobre el Joker, el enemigo de Batman en el filme, tuvo algo que ver con la muerte del actor. Para aquellas personas que aún no han podido ver a El caballero oscuro (The Dark Knight), el Joker es un rufián que se viste de payaso, que gusta de usar cuchillos -y hasta lápices- como armas en lugar de la acostumbradas pistolas dado a que siente que así puede disfrutar mejor de la muerte de sus victimas.
Sí, realmente el Joker que interpretó Ledger es uno de los villanos más oscuros en la historia del cine. Me recuerda al personaje de Alex DeLarge (Malcom McDowell) del filme La naranja mecánica del cineasta Stanley Kubrick. Lo que deja absortos a todos es que el Joker no tiene motivo alguno para el despliegue de su demencial violencia; es la locura, el nihilismo y la anarquía con rostro de máscara podrida.
“Algunos hombres sólo quieren ver que el mundo arda”, le dice Alfred (Michael Caine), el mayordomo a Batman al hablar sobre el Joker
Es verdad. Como reportero de policiaca en Los Ángeles, me tocó cubrir todo tipo de crímenes (no por nada mi antigua ciudad es conocida como una de las capitales del crimen). Pese a que ha bajado el índice de delitos, la violencia, especialmente entre los jóvenes ha escalado a niveles bizarros.
Volviendo a Ledger, algunos han dicho que probablemente el interpretar a un psicópata tan perturbado, lo llevó a que su vida personal deteriorara. Añaden que eso quizás tuvo que ver con ese cóctel letal (tomaba pastillas para dormir, ya que padecía de un insomnio insufrible) que lo llevó a la muerte.
Otros dicen que El caballero oscuro está maldita. Primero fue la muerte de Ledger en enero, luego Bale fue acusado por su mamá y su hermana de agredirlas.
La semana pasada Morgan Freeman, quien interpreta a “Lucius Fox”, el genio tecnológico que ayuda a Batman, tuvo un accidente de coche. Hace unos días se anunció que Freeman se divorciará de su mujer, supuestamente dado en parte a que viajaba con otra mujer durante el choque.
Se han dicho así de varias otras películas en el pasado, como la película de 1982, Poltergeist, donde la actriz Dominique Dunne (hija del escritor Dominick Dunne de la revista Vanity Fair) fue asesinada por su amante, después de terminar el rodaje del filme. Y Heather O’Rourke, la niña rubia que apareció en la película como su estrella, falleció en 1988 a la edad de 12 años de males cardiopulmonares.
No sé si El caballero oscuro es un filme maldito. Pero sin duda que Ledger tenía bastantes problemas mucho antes de siquiera haber participado en esa película.
Lo que sí es cierto es que Ledger se perdió en medio de ese mundillo torpe y efímero que es Hollywood, donde parece increíble que nadie, ni siquiera aquellos que dijeron amarlo, incluso esos que lo pusieron en un plano casi mítico tras éxitos como Brokeback Mountain (en la que interpretó a un vaquero gay), lo ayudaron a salir de tal depresión. Por cierto, ¿dónde estuvieron todos esos dizque “amigos” o admiradores de Heath cuando más los necesitaba?
Jumm. Pensemos un momento. Reflexionemos: si alguien a como Ledger le puede pasar esto, ¿imagínese lo que le puede suceder al inmigrante latino común (o sea nosotros) que se deja llevar por los excesos de esta sociedad norteamericana, que a menudo nos atrapa en su vorágine de ansiedad, de su frivolidad?
Sí, El caballero oscuro es una buena película. Pero no está como para morirse.

Joseph Treviño es el editor de El Sol de Yakima. Cuentos del asfalto es su columna semanal de opinión.

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