Cuentos del asfalto: Detrás del sentimiento antiinmigrante
August 19, 2008
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima
Las nuevas proyecciones del censo -que las minorías sobrepasarán a los caucásicos para el 2050- contiene la clave del por qué la actual xenofobia, dice un escritor.
Cuentos del asfalto
Se esperaba el anuncio, pero aún así no dejó de sorprender.
Sí, el censo reportó la semana posada que para el año 2050, de seguir las cosas como están, las minorías sobrepasarán a los caucásicos en población.
¿Y adivinen quiénes consistirían la mayor parte de esa minoría? Los latinos, por supuesto.
De acuerdo al censo, esto se deberá no precisamente al flujo migratorio, sino más bien a que el índice de natalidad de los latinos suele ser superior al de los caucásicos no hispanos.
Por otro lado, los caucásicos suelen cada vez tener menos hijos. Esto ha venido pasando desde hace tiempo.
Hace una década, los demógrafos del censo vaticinaban que la población de los Estados Unidos, la cual sobrepasó los 300 millones en el 2006, no rebasaría los 400 millones hasta la mitad del siglo 21. Ahora dicen que el censo llegará a los 400 millones en el 2039 y que alcanzará los 439 millones en el 2050.
A la vez, los del censo dicen que el número de hispanos se triplicará, yendo de 47 millones a 133 millones para el año 2050. O sea que los latinos pasarán a ser de un 15 por ciento de la población a un 30 por ciento.
Todas estas son sólo proyecciones, pues cambios culturales, etc. pueden hacer que estas predicciones no se cumplan o se alteren radicalmente.
Como dije antes, todo esto lo esperábamos, pero no deja de fascinarnos. Y sin duda a quienes en lugar de sorprenderlos los dejará perturbados son a los blancos no latinos.
De hecho, de acuerdo a Charles A. Coulombe, un escritor radicado en Los Ángeles y autor de varios libros, incluyendo su más reciente La legión del papa: La fuerza multinacional guerrera que defendió al Vaticano, dice que es precisamente la diferencia numérica en natalidad entre latinos y blancos que es el mayor punto de contención.
Coulombe, quien es de origen francés canadiense pero nacido en los Estados Unidos y un conocedor de la historia de Latinoamérica y España, dice que hay varios factores que han hecho que crezca el sentimiento antiinmigrante en las últimas décadas de parte de algunos caucásicos, especialmente contra los latinos.
Pero asegura que una de las mayores razones es que los latinos suelen tener más hijos que el promedio de la población, en cambio los caucásicos no. Agrega que cuando la población nativa tiene un alto índice de natalidad, el inmigrante no es visto como una amenaza.
“El hecho es que los nacidos en los Estados Unidos no procrean, y los inmigrantes sí. Y eso realmente no puede ser discutido por un número de razones. Una es que si ves a todo lo político en lo que se han visto envueltos los anglos, como el aborto, los contraceptivos y todo eso, lleva a la frustración de los nacimientos. La gente no lo dice así, pero eso es el meollo del asunto”, dice Coulombe. “Es una especie de deseo de muerte. Al parecer, hay pueblos que adquieren deseos de muerte, de la misma manera que lo hacen los individuos”.
Y continúa:
“Tienes a una población que se avejenta, que se muere, enfrentada con una joven y creciente”, dice Coulombe. “No puedes esperar que la población en declive esté contenta de ser reemplazada. Esto no es algo que la gente se para a pensar, pero es algo psicológico”.
Guau. ¿Suena familiar?
Otro de los problemas que alimenta el sentimiento antiinmigrante de parte del electorado conservador contra los latinos son, curiosamente, algunos de los políticos latinos, dice Coulombe. Como ejemplo pone al alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, cuyos escándalos (se lió con una reportera mientras estaba casado y presuntamente se acostó con la mujer de un amigo mientas su mujer estaba hospitalizada) han dado mucho de que hablar.
“Tomas a un hombre como Antonio Villaraigosa, este es un hombre que no tiene ninguna moral personal alguna, copea todos los peores elementos de su partido, políticamente hablando. Es simplemente terrible”, dice Coulombe. “Es como decir que Bill Clinton es un buen ejemplo de moralidad. Sólo porqué alguien de casualidad comparta tu etnia no quiere decir que es bueno”.
Los caucásicos creen que la comunidad latina realmente quiere a sus políticos latinos dado a que suelen apoyarlos en las elecciones, dice Coulombe. Añade que por lo tanto, piensan que la comunidad latina comparte los mismos defectos de sus líderes, cuando realmente es todo lo contrario.
“Estos politicastros como Villaraigosa y otros reciben, aparentemente al ser vistos desde afuera, una devoción perruna del electorado latino. No reciben nada a cambio. [Los políticos] pasan por latinos pero luego no le dan nada a su gente y contribuyen al colapso general de la sociedad”.
Pero no todo está perdido, dice Coulombe. El mal interno de los que tienen sentimientos antiinmigrantes es algo que ellos mismos tienen que solucionar.
Pero mientras tanto, añade que para empezar los latinos deben de desligarse de los peores elementos dentro de sus comunidades: Las pandillas y los políticos.
“La comunidad latina tiene que empezar a producir líderes que realmente reflejen como son los latinos; los trabajadores, la gente que se muere en nuestras guerras, la gente que cree en familias fuertes. Cuando la gente busca razones para odiarte, en verdad no debes darles ninguna. Ambos de estos grupos, los podridos de arriba y los pandilleros de abajo, son minorías. Pero la mayoría [de los latinos] no se les ve.
Concluye:
“Esa mayoría latina y silenciosa tiene que encontrar su voz”.
Joseph Treviño es el editor de El Sol de Yakima. Su columna, Cuentos del Asfalto, aparece semanalmente. Este artículo es parte de su columna. También puede escuchar sus comentarios sobre las noticias actuales todos los miércoles en Radio KDNA 91.9 FM a las 8 a.m. en el noticiero de la mañana.
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