October 21, 2008
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Uno de los dos únicos charros de los Estados Unidos que competirán en el campeonato internacional de charreria se prepara como nunca, con el fin de llevarse el máximo trofeo de ese deporte.
Guillermo Gracia Duarte
ESPECIAL PARA EL SOL DE YAKIMA
San Francisco, CALIF. El momento pico, dorado, se acerca.
Simón Quezada Pinedo es el campeón de charro completo en los Estados Unidos, pero ser parte de la Gran Fiesta Charra o LXVI Congreso y Campeonato Nacional Charro “Don Antonio Aguilar Barraza”, es un preciado deseo que se muere ya por saborear.
Se le acelera el corazón nomás de pensarlo.
“Sé que voy a competir con puros charros de renombre”, reconoce vía celular desde Los Ángeles, CA, “pero estoy listo”.
Simón, de 25 años, es uno de 15 hombres de a caballo que calificaron para competir en la categoría de charro completo en el famosísimo fiestón ecuestre de sol y color, programado a efectuarse en el Lienzo Charro Monumental, de Zacatecas, México, del 21 de octubre al 9 de noviembre.
Es el sueño de todo charro verse ahí, compitiendo.
Oficialmente, la Federación Mexicana de Charrería FMdeCh A.C. le llama Congreso y Campeonato Charro Nacional, pero para charros y aficionados es simplemente el Nacional o la Gran Fiesta Charra.
Es orquestada año tras año por la FMdeCh para establecer campeones y promover la armonía familiar dentro y fuera del lienzo.
Lo logra con música en vivo al movimiento excitante de charreadas, riquísima comida típica, bailes, cenas, exposiciones de arte, libros, artesanías y hasta serenatas o callejonadas. Si de fiestas de familia y para la familia se trata, la Gran Fiesta Charra es la mera mera.
Por eso es del charro su amor de amores.
Las suertes donde Simón tendrá que demostrar el miércoles 5 de noviembre, a las 8:00 p.m., su excelente domino de la soga y control de los animales, son, cala de caballo, piales en la manga del lienzo, colas, jineteo de toro, manganas a pie, manganas a caballo y paso de la muerte.
Serán Simón y el charro Aarón Valdez, de San Ysidro, CA, los únicos que representarán a los Estados Unidos en la ciudad de Zacatecas, reconocida mundialmente por su preciosa arquitectura colonial.
El resto de los charros completos son de México. La otra categoría de igual magnitud es la de por equipos, en la que 117 asociaciones de charros mexicanos y estadounidenses charrearán hasta que salga un campeón.
Cada equipo de charros se la rifará por igual en las nueve suertes requeridas por la FMdeCh: cala de caballo, piales en el lienzo, colas, jineteo de toro, terna en el ruedo, jineteo de yegua bruta, manganas a pie, manganas a caballo y paso de la muerte.
Lo mejor de lo mejor
Puesto que ningún charro sabe de antemano lo que pasará dentro del lienzo y ruedo, cualquiera de las suertes es entonces tan desafiante y enigmática como estéticamente fascinante y peligrosa. Ponen al público súper prendidos y a los charros bien cargados de adrenalina.

Naturalmente que la Gran Fiesta Charra incluye la participación de las siempre bellas y talentosas adelitas. Los 80 equipos de escaramuza charra registrados para competir arrojarán también un ganador.
Sus ejercicios ecuestres, llenos de elegancia y complejidad, serán tan rígidamente calificados como las suertes de los charros. Nada ni nadie escapará al ojo crítico del juez.
Antes de entrar al lienzo y ruedo, charros y adelitas serán inspeccionados de pies a cabeza. Pasarán por una prueba de detección de bebidas embriagantes y una evaluación completa de su montura y atuendo, la cual incluye, en el caso de los charros, traer el pelo recortado, el moño perfectamente acomodado en su lugar, la camisa por dentro, y el pantalón, de corte charro y hecho a la medida, bien fajado.
El Reglamento General de Competencias es estrictísimo, pero la FMdeCh lo considera absolutamente necesario para mantener la autenticidad y pureza del traje mexicano y la seguridad de los charros y adelitas dentro del lienzo y ruedo.
Es obligación de los hombres y mujeres de a caballo entender bien lo que se espera de ellos, antes de tan siquiera meterse en su traje de faena y pararse en sus botas.
Simón lo tiene bien claro.
Cuando dice que está listo para competir, es porque en los últimos tres años, mientras sus amigos andaban de reventón o en algún fiestón familiar, él la pasaba refinando sus suertes charras.
Su historial respalda sus palabras, pues desde enero a la fecha tiene cuatro placas que irrefutablemente lo acreditan como el único ganador en la categoría de charro completo.
Como hijo amoroso y respetuoso, cada uno de sus moralmente valiosos trofeos se los ha regalado a su linda y querida madre Guadalupe.
“Mi mamá guarda mis trofeos”, sonríe con orgullo Simón.
El primer evento de fuerza mayor donde demostró quién es quién en un lienzo charro fue en mayo durante el Campeonato Charro Pre-Estatal 2008 Zona Sur Californiana.
Ganó con 238 puntos.
El número 208 lo convirtió el domingo 6 de julio en el más reata del Campeonato Estatal de California, que se llevó a cabo en el bellísimo Rancho Bonilla, de Cuyama, CA.
Su máximo premio fue obtener el pase oficial al LXVI Congreso y Campeonato Nacional Charro “Don Antonio Aguilar Barraza”.
Llegó luego el Regional Californiano, armado en Woodland, CA, donde con 238 unidades acaparó la placa principal y el respeto y admiración de charros y aficionados.
Woodlake, CA, no sería la excepción.
El lunes, 1 de septiembre, Simón entro al Lienzo Charro Los Potrillos como competidor del XVIII Campeonato y Congreso Nacional Charro Americano “Jorge Quiñónez Chávez” 2008.
La suerte charra
Entre el calor de un hermoso día soleado, el sabor contagiante de porras que llegaba hasta las huertas de naranjas que rodean al lienzo y el apreciado apoyo de cientos de caras felices que combinaban a la perfección con el montón de manos aplaudientes, empezó Simón a acumular puntos en sus suertes charras hasta que llegó a los 197.

Antes de que montara al atlético caballo donde ejecutaría el paso de la muerte, sus compañeros charros competidores, Armando Peña, de Colorado, y Ángel Zamudio, de Arizona, registraban a favor 104 y 112 unidades respectivamente.
Tras animarse a sacar cuentas, el locutor charro, Sr. José Luis Pérez, pronosticó emocionado que para él ya solo faltaba oír cantar un juez el resultado oficial que estableciera al californiano como campeón indiscutible.
No logró Simón realizar con éxito el paso de la muerte, pero la predicción se convirtió en realidad. Rugientes aplausos, high five’s y frases de felicitación lo pusieron a sonreír y repartir saludos afectuosos.
“Para mí significa mucho ser campeón, me enorgullece bastante, porque en tres años tuve que aprender a lazar y florear”, confiesa Simón. “Yo me vine de Temastián a los 16 años sabiendo nomás montar a caballo. La primera charreada en la que participé, con la Asociación de Charros La Guadalupana de Stockton, fue cuando cumplí los 18. Así que yo empecé ya de grande”.
Su nombre apareció eventualmente en otros equipos de charros, como Tres Amigos, Hacienda La Puente, Rancho Bonilla y por supuesto Caporales de Mira Loma, donde este año contribuyó con sus admirables habilidades ecuestres a que también se coronara campeón nacional americano 2008, con 316 puntos.
“Yo tengo mucho que agradecerle a mis amigos charros porque me han ayudado y motivado a que siempre le eche ganas”, comparte Simón. “Han sido Joel Flores, Pepe Covarrubias, Toby de la Torre, y varios más, pero la mera verdad, yo no hubiera sido charro de no ser por José Luis Espinosa. Él me prestó soga y caballo cuando empecé a colear y jinetear. Se portó muy bien conmigo. El Rancho Bonilla también me ayudó mucho. Andar en este deporte sale muy caro”.
Herrero de profesión, Simón ya es dueño de dos caballos y sus propias sogas. Dice que si Dios quiere y se le presenta la oportunidad, le gustaría estudiar para ser veterinario.
En el presente, ayuda de una u otra forma a su familia, que incluye dos hermanos y cuatro hermanas. Su simpatiquísima prima Tere, con sus fabulosos dotes de porrista, es quien más grita en las charreadas.
El charro Toby de la Torre, de la Asociación de Charros Caporales de Mira Loma, dice que Simón vino a los Estados Unidos a trabajar y a luchar para ser y tener todo lo que él desee.
“Le ha tocado trabajar duro, pero todo por lo que ha pasado lo ha hecho ser el hombre que es”, afirma. “Tiene un gran corazón… y un buen apetito. Le gusta mucho comer y compartir su comida… Lo que debe lo paga, además. A nadie le queda debiendo. Todos en nuestro equipo lo estimamos mucho”.
La gran fiesta
En México, sus padres, el Sr. Simón y la Sra. Guadalupe, lo esperan ya ansiosos junto a familiares y amigos para acompañarlo a la Gran Fiesta Charra de Zacatecas.
Lo mismo están listos la afición y comunidad charra estadounidense para verlo en acción.
“Yo antes nomás coleaba y jineteaba”, admite Simón. “Apenas hace como tres años que empecé a practicar con la soga de seis a ocho horas casi a diario. Me acabé muchas sogas con el cemento, otras lazando… Fue sacrificio, sí, porque dejé de ir a los bailes y andar con mis amigos, pero valió la pena”.
La prueba clave está en su voz alegre y en los bonitos trofeos oficiales y sillas de montar que definitivamente lo acreditan como miembro exclusivo del Lienzo Charro de Ganadores.
Preguntan los amigos que lo visitan en su casa que cuánto dinero quiere por una silla en particular, pero él de lo más sereno y firme les responde que vayan a comprarse una a la tienda más cercana.
“La motivación de todo charro es llegar a cualquier campeonato y ganar”, dice Simón. “Este año me tocó a mí ser cuatro veces campeón, por lo que estoy muy agradecido con Dios y el Señor de los Rayos”, Santo Patrón de Temastián, un poblado asentado sobre el noreste de Jalisco, en el municipio de Totatiche.
En náhuatl, Temastián significa “el lugar de los baños”. De ahí, Simón guarda recuerdos padrísimos, como cuando de niño atravesaba el pueblo montado a caballo o se juntaba con sus amigos para jinetear toritos.
“Tengo varias descalabradas”, se ríe. “Me aventaba el torito y por allá iba a estrellarme la cabeza con las piedras”.
Pero ahora, en la Gran Fiesta Charra, le va a costar a cualquier toro aventarlo por el aire, porque de algo está seguro Simón: dará el todo por el todo para lograr convertir en realidad su caro deseo de resultar campeón internacional.
Su momento pico, dorado, se acerca.
Guillermo Gracia Duarte es un escritor y periodista que vive en San Francisco. Ha sido reportero para diarios como La Opinión de Los Ángeles. Ha cubierto por años el mundo de la charrería y está trabajando en un libro sobre charros. Actualmente escribe para la revista Charro USA. Puede escribirle en memo@charrousa.com
2 Responses to “Puro Charro de Corazón en la Gran Fiesta Charra”
Got something to say?
keep me posted on upcoming charreria events near los angeles please
soy de monclova coah. y tenemos un equipo charro, y estamos solicitando un arrendador que sea charro si me puedes alludar te lo agradeceria, saludos.