El Sol De Yakima

Cuentos del asfalto: ‘Josefina, la empacadora’


El bullicio de las élites, ‘expertos’ y agitadores profesionales ahogan la voz del latino promedio durante esta época de elecciones.


Hace poco más de una semana, se hizo mucho ruido acerca de un plomero de Ohio.
Se trata de Joseph Wurzelbacher, quien le preguntó a Barack Obama sobre su plan de impuestos mientras el candidato demócrata hacía campaña en la ciudad de Holland. Luego, el plomero se quejó de que al querer comprar una empresa de plomería y ganar por arriba de los 250,000 dólares por año, bajo el proyecto de Obama, “Joe el plomero” se vería penalizado por ganar dinero.
“Joe el plomero” fue mencionado por John McCain y Obama varias veces cuando los candidatos debatieron por tercera y última vez.
Aunque ahora se ha descubierto que Wurzelbacher es republicano y votó por McCain durante las primarias, la frase “Joe el plomero” ha venido a simbolizar el votante promedio al que ambos candidatos intentan desesperadamente obtener su voto para las elecciones presidenciales.
Todo esto se me hace muy bien. Pero a mí me interesa más que Joe the plumber, “José el empacador” o “Josefina la ‘pizcadora’.
Creo que disto mucho de ser el único, que piensa que ambos candidatos ignoraron por completo a la comunidad latina durante los debates. Tanto a los activistas demócratas como republicanos tienen pretextos de sobra, pero el hecho de que Obama y McCain no mencionasen para nada el tema de la inmigración se me antoja a… pretextos.
Quizás durante estas elecciones sepamos realmente qué piensa y cuáles son las aspiraciones reales del latino promedio del Valle de Yakima. No sé por qué, pero me late que los deseos sociales y políticos del “José” y “Josefina” no son los mismos que los de algunos activistas.
Tampoco creo que sean los que pregonan la élite que vive en el otro lado del estado, la parte oeste. Al tomar el mando la actual gobernadora Chris Gregoire dijo que ella tumbaría esa división entre los residentes más ricos y urbanos del oeste a los más pobres y campiranos del este (o sea, nosotros).
Admiro los esfuerzos por Gregoire y al parecer sí han mejorado hasta cierto punto las cosas, pero desde que llegué a este estado hace poco más de año y medio es lo primero que noté tras llegar al aeropuerto SeaTac. Le llaman la “división de las cascadas”.
Oriundo de Los Ángeles, reconozco bien a una elite cuando la veo. Y no es que esté en contra de todas las flor y natas del mundo, pero habiendo sido criado en los Estados Unidos, como buen norteamericano siempre me he inclinado por el Underdog o perdedor.
Con el perdón de Cristina Saralegui que siempre opta por los “ganadores”.
Y en Yakima, como me dijo una joven yakimense al mencionarle que en Los Ángeles realmente existen latinos de clase alta y media, “aquí todos somos de abajo”.
Bravo.
Por lo que me pregunto, ¿cómo votarán los latinos del Valle?
Ah, ahí está el detalle.
Pues durante las últimas semanas hemos sido inundados con noticias a cada momento de las campañas presidenciales. La última ridiculez es la de acusaciones a Sarah Palin, la candidata vice presidencial por el partido republicano, de gastarse 150,000 dólares en ropa.
Jumm. No recuerdo que nadie haya cuestionado si Hillary Clinton hizo lo mismo, pese a que se sabe que luce modelos hechos exclusivamente para ella de modistas famosos.
¿Qué esperamos? ¡Qué salga Palin vestida como la “Chimontrufia”!
Y yo que pensé que hasta hace poco estábamos quejándonos que lo que importa son los temas, y no lo personal. Vaya usted a saber.
Con todo y el argüende, pienso que el votante latino es mucho más inteligente que dejarse llevar por nimiedades.
No, no es el deber ni debemos esperar que los políticos resuelvan nuestros problemas económicos o personales. Es un error moderno dejarle tales cargos a alguien más, especialmente a los políticos.
Esa es responsabilidad nuestra. Punto.
Lo que sí es nuestra obligación es que si vamos a votar, que sopesemos bien a los candidatos y las medidas en cuestión. Votemos de acuerdo a nuestra conciencia y no según la de los “expertos” (por cierto, ¿quién les dio a éstos semejante potestad?).
Creo que en ni los “expertos” o politólogos toman en cuenta a esa “mayoría silenciosa” latina, cuya voz ha sido ahogada por el griterío de agitadores profesionales que realmente no dejan que el latino promedio, el ‘pizcador’, la empacadora, el jardinero, se exprese realmente.
Ya es tiempo de un cambio.
Para mí que todo está listo para que acabe la oligarquía de las élites y que comience la era de “Josefina la empacadora”.
Ya se está tardando.


Joseph Treviño es el editor de El Sol de Yakima. Su columna, Cuentos del Asfalto, aparece semanalmente. Este artículo es parte de su columna. También puede escuchar sus comentarios sobre las noticias actuales todos los miércoles como invitado del programa de Francisco Ríos, director de noticias de Radio KDNA a las 8 a.m. en el 91.9 F.M. Además, Radio KDNA ofrece su programa de noticias todos los días a las 8 a.m., 11:45 a.m. y a las 6 p.m.

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