Desorden en Mabton
November 18, 2008
By admin
Las riñas entre la alcadesa de esa ciudad y el Concejo están desgastando las fuerzas de ambos lados.
Ross Courtney
EL SOL DE YAKIMA
Mabton - A la mitad de la reunión del Concejo de la Ciudad, una mujer en la audiencia se pone de pie y pregunta por los gastos de la ciudad.
No es la hora designada para la participación pública, pero la alcadesa Velva Herrera escucha. Mario Martínez, miembro del Concejo trata de responder.
Pero otro residente interrumpe, también sin el reconocimiento de la alcaldesa. A los pocos segundos, hay tres conversaciones a la vez.
Alguien grita un nombre grosero. La alcaldesa golpea su macillo y es ignorada.
“Esta comunidad no va para ningún lugar”, dijo la residente Rachel Ruelas.
Las reuniones de este pequeño pueblo de 2,000 personas normalmente suceden así. Se señalan con el dedo, hay acusaciones y las personas gritan.
Animosidad y mala comunicación corren tan profundo que los temas como protección policial y el presupuesto están sin ser resueltos.
“No sabemos ni siquiera cuanto dinero tenemos”, dijo Oping Hutson, uno de los miembros del Concejo de voz-suave.
Los críticos creen que Herrera ha fallado en mantener un registro de las finanzas y ha contribuido al desorden del historial del despido de personas. También acusan al jefe de policía Robert Perales de tratar de crear un trabajo de tiempo completo para él mismo.
El jefe en la mira
Inicialmente contratado para trabajar 20 horas por semana como jefe en el 2006 – en ese tiempo también trabajaba como jefe de policía de tiempo completo para Granger – Perales fue ascendido por la alcaldesa al puesto de tiempo completo al corto tiempo de haber sido despedido por Granger, en mayo, por acusaciones de violaciones de servicio civil.
En octubre, el Concejo de la Ciudad argumentó que no podían pagar el sueldo e insistieron que a Perales lo devolvieran al puesto de medio tiempo. Al poco tiempo, tomó el puesto de tiempo completo como un oficial de recursos de escuela para el Distrito Escolar de Mabton.
Ahora trabaja 60 horas por semana en dos puestos, uno como jefe y otro como oficial de escuela.
Herrera y Perales, mientras tanto, acusan a los miembros del Concejo de entrometerse en las operaciones diarias de la ciudad.
Herrera admite que está atrasada en la preparación del presupuesto, pero insiste que la ciudad pasará uno al finalizar el año. Los concejos en la mayoría de pueblos cercanos empezaron las charlas de presupuesto meses atrás. Algunos de los miembros del Concejo quieren que Herrera contrate un contador o administrador independiente.
Pero Herrera dijo que la ayuda exterior no va hacer nada excepto profundizar el hoyo financiero porque los miembros del Concejo están buscando temas para quejarse.
El precio de la desconfianza
No todas la reuniones pierden el control. Las cosas salieron sin problemas en la reunión del miércoles pasado después que Herrera le pidió a todos que desplegaran ‘respeto’. Y lo hicieron.
Pero la falta de confianza tiene su efecto en Mabton.
Una oficinista de la ciudad quien fue contratada en abril, recientemente empezó a proveer al Concejo los reportes de gastos y de ingresos del presupuesto general de 2.8 millones de dólares de este año.
Sin embargo, ella heredó meses de desorganización y los miembros del Concejo cuestionan la exactitud del reporte.
Herrera, eliminó el escrutinio, diciendo que ella no piensa buscar ser reelecta después que su término expire al finalizar el año que viene.
Herrera, quien trabaja como cuidadora (‘caregiver) en el turno de noche y comparte su casa con miembros de su familia extendida recibe 500 dólares de estipendio para encargarse de los 10 empleados de la ciudad.
Traducido por Vera Sanabria
Comments
Got something to say?



