Cuentos del asfalto: Un filme para nuestros tiempos
December 2, 2008
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima
En una época en la que la crisis financiera amenaza con tumbarnos, la película ¡Qué bello es vivir! nos da las armas para seguir adelante.
Pocas veces una película que inspire tanto.
No. No es un cliché, pues me refiero nada menos que a It’s a Wonderful Life (¡Qué bello es vivir!), el filme navideño por excelencia. Tal vez el mejor de todos los tempos.
¿Qué no lo ha visto? ¿Qué ni idea tiene o nunca ha escuchado de tal película?
Ah, no me sorprende. Es una verdadera lástima que esta joya de joyas fílmicas haya sido vedada por tanto tiempo para el mundo latino.
Para mí y para millones, ¡Qué bello es vivir! está a la altura de la novela inmortal de Charles Dickens, El villancico navideño (A Christmas Carol; algunas traducciones la nombran Un cuento navideño o algo parecido).
Por supuesto, se entiende que El villancico navideño es un clásico de la literatura, mientras que ¡Qué bello…! lo es para la historia del cine.
Y como toda obra clásica, It’s a Wonderful Life, pese a que es una película en blanco y negro y tiene exactamente 62 años desde que se estrenó, sigue siendo igual o más vigente que cuando apareció por vez primera en los cines.
Y ahora, con nuestra crisis financiera amenazando con pasarnos de una recesión a una depresión, el mensaje del filme es más actual que nunca.
Pues la película centra su historia en George Bailey (interpretado por el gran Jimmy Stewart), un banquero de una casa de préstamos de la comunidad que se especializa en financiar a los pobres del pueblo de Bedford Falls para que compren sus propias casas.
En una escena del filme que no podría ser más contemporánea ya que es situada justo en medio de la Gran Depresión, los bancos de Bedford Falls se desmoronan, dejando sin dinero a los más pobres de la ciudad.
Potter, el hombre más rico y despiadado del pueblo, anuncia a los que tenían depositado su dinero en los bancos que les dará cincuenta centavos por cada dólar que hayan tenido en su cuenta. Los que tienen su dinero con la casa de préstamos de George Bailey van corriendo a sacar su dinero.
Pero es ahí cuando George Bailey les dice que ese no es el momento de entrar en pánico, pues el dinero de cada uno de los que lo tienen ahí no está en los cofres de su pequeño banco, sino invertido en la casa del vecino ellos mismos, cuyo hogar fue construido con el dinero coletivo de todos, y la del otro en la casa del otro etc.
“Tenemos que estar unidos”, les implora George Bailey. “Potter [el cacique] no está vendiendo, está comprando. Y lo está haciendo porque nosotros estamos en pánico y él no”.
Los clientes de Bailey terminan por entrar en razón y unirse, combatiendo juntos la tempestad económica. Por supuesto, tal escena es indudablemente un mensaje poderoso para nosotros: Hoy no es tiempo de entrar en pánico, sino de estar unidos con nuestra familia, amigos y comunidad.
¡Qué bello…! está prevista a ser transmitida el sábado 13 de diciembre y en nochebuena a través de NBC, la cadena televisiva que compró los derechos. Pero es altamente recomendable tenerla también en DVD, algunos vienen con versiones en español.
LA PELÍCULA FUE ESTRENADA en diciembre de 1946, pero fracasó estrepitosamente en la taquilla. Fue nominada para varios óscares, pero eso no la salvo de que se perdiera en el olvido.
No seria hasta principios de la década de los setentas, cuando por un error, la película cayó bajo el dominio público, por lo que muchos canales de televisión comenzaron a transmitirla año tras año durante la época navideña.
Como mencionamos antes, ¡Qué bello…! trata sobre la vida de George Bailey, un hombre talentoso que quiere convertirse en arquitecto y conocer el mundo, pero se ve frustrado al tener que quedarse con el banco de préstamos de su padre, quien toda su vida la sacrificó por los pobres de Bedford Falls.
Además de caritativo, Bailey es un defensor de las minorías (Frank Capra, el director, era de origen italiano y por aquel entonces los italianos eran vistos como menos por la sociedad norteamericana, como nos suelen ver hoy en día a los latinos). En una escena en la que Potter, el cacique trata de sobornar a Bailey con un trabajo bien pagado, para así cerrar su casa de préstamos para los pobres, lo describe así:
“Un hombre joven que se ha estado muriendo por salirse de aquí desde que nació… un hombre joven… no tengo inconveniente en decir que es el más inteligente de la multitud… un hombre joven que ha tenido que ver que sus amigos se van a otros lugares porque está atrapado. Sí señor, ¡atrapado! En desperdiciar su vida siendo la niñera de un montón de come ajos”.
“Come ajos” era y es un término despectivo para los italianos.
En una Nochebuena, Bailey descubre justo en medio de una auditoria que le falta dinero a su banco, por lo que va a ser acusado de desfalco e irá a parar a la cárcel. En su desesperación, en una escena por la que probablemente usted mismo ha pasado, estimado lector, llena de tristeza, dolor, en suma, la hora más oscura de nuestras vidas, el protagonista contempla el suicidio e intenta lanzarse desde un puente.
PERO UN ÁNGEL LLAMADO “Clarence” en forma de un señor bonachón va en su auxilio. Intenta persuadirlo que su vida no ha sido un fracaso, pero Bailey no quiere hacerle caso.
“Es mejor que nunca hubiese nacido”, le espeta Bailey a Clarence.
A manera de lección, Clarence le concede el deseo a Bailey, mostrándole cómo seria Bedford Falls si él no hubiese nacido. Y lo que contempla muestra que las acciones buenas, por muy pequeñas que sean, tienen grandes consecuencias que no solemos darnos cuenta.
Capra, uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos dirigió grandes películas como Meet John Doe (Conozca a John Doe) y Mr. Smith Goes to Washington (El señor Smith va a Washington). Ambas son obras maestras que los estudiantes de cine estudiaran mientras haya cine.
Pero creo que su obra cumbre fue ¡Qué bello es vivir! Un católico devoto, Capra obtuvo su inspiración para esta película desde su fe profunda y la vertió junto con toda su genialidad y sabiduría en un filme que tiene tantas cosas que decirnos a los latinos del Valle de Yakima y el resto de la nación.
Frases tan sencillas como “Nadie es pobre quien tiene amigos”, aunque suenen a cursilería, no lo son.
En estos tiempos de crisis, tanto económica como moral y social, es hora de volver a los valores eternos como la amistad genuina, la familia auténtica (y no algunas de las alternativas amorfas que algunos “expertos” nos ofrecen), la lealtad, el valor y la caridad.
Como legado de nuestros antepasados, los latinos tenemos todos estos valores. Sólo basta con recapturarlos; recomendaría a todos que viesen o comprasen el DVD de It’s a Wonderful Life.
Sí, qué bello es vivir.
• Joseph Treviño es el editor de El Sol de Yakima. Su columna, Cuentos del Asfalto, aparece semanalmente. Este artículo es parte de su columna. También puede escuchar sus comentarios sobre las noticias actuales todos los miércoles como invitado del programa de Francisco Ríos, director de noticias de Radio KDNA a las 8 a.m. en el 91.9 F.M. Además, Radio KDNA ofrece su programa de noticias todos los días a las 8 a.m., 11:45 a.m. y a las 6 p.m.
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