Posadas en Morelia

December 23, 2008

By admin

La colonia industrial vivió en grande la tradicional peregrinación navideña.

ASTRID HERRERA
LA VOZ DE MICHOACÁN

El barrio de la colonia Industrial, uno de los pocos que aún conservan las tradiciones de las posadas, vivió en grande el inicio de éstas que confluyen el 24 de diciembre, con el nacimiento de Jesús.
Los “peregrinos” llegaron en su burrita a los hogares, barrios, colonias y templos de la ciudad para pedir posada, y María y José comenzaron a buscar un refugio en el corazón de los morelianos para que nazca Jesús.
Doña Chelo, como es conocida en su barrio, abrió la puerta de su casa en punto de las 20:00 horas, mientras lucía un gran nacimiento iluminado de luces de todos colores para dar inicio a este festejo, que representa el peregrinar de José y la Virgen María a su salida de Nazaret en camino a Belén para empadronarse en el censo ordenado por César Augusto y, posteriormente, el nacimiento de Jesús. Afuera esperaban ansiosos los vecinos, y especialmente los niños para peregrinar en las calles junto con la madre de Dios.
La posada se vivió en grande. Gente de toda edades y de todas las clases entonó cantos religiosos como “La Virgen Se Está Peinando” o “Los Pastores a Belén”, entre otros, luego de rezar los misterios del Rosario. Después de orar, empezaron a prender velitas de todos colores y caminaron por calles aledañas a la Benito Juárez para pedir posada. Durante la peregrinación de los vecinos cargaron figuras de María y Jesús, e hicieron notar las penurias por las que tuvieron que pasar hasta encontrar alojamiento en la cueva de Belén.
En cada casa por la que pasaron, los peregrinos cantaron un verso pidiendo posada y desde el interior de ésta les contestaban con otro verso, rechazando el alojamiento y alegando que no hay lugar para ellos. Los vecinos visitaron tres viviendas.
Al llegar la procesión a la casa donde se celebró la fiesta se cantó otro verso pidiendo posada, luego del cual desde adentro de ésta los invitaron a entrar y los recibieron con alegría, entonando “Entre Santos Peregrinos”.
Tras las oraciones y la peregrinación llegó el momento de la fiesta, por lo que doña Chelo aventó felizmente el confeti sobre sus vecinos, quienes empezaron gozar de la verbena.
Los niños son quienes más disfrutan de estas tradiciones, mientras esperan ansiosos llevar entre sus manos las velas que acompañan a Maria y José durante su recorrido y entonando cantos religiosos, aventando cuetitos y disfrutando de una velada en compañía de sus seres queridos.
Así como los habitantes de la colonia Industrial, millones de familias unieron su fe en sus casas, otros en los templos o simplemente en su pensamiento.
Las posadas son fiestas populares que en México se celebran durante los nueve días antes de Navidad, como una manera de honrar los nueve meses de embarazo que vivió María. Estas celebraciones recuerdan el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, en donde buscaron un lugar donde alojarse para esperar el nacimiento del niño Jesús.
Amenizadas con cánticos o villancicos, las posadas reaniman el espíritu religioso de los feligreses y realzan la emoción, alegría y amistad que siempre se respira durante este tiempo. Las posadas tradicionales tienen ligeras variantes de acuerdo al lugar en donde se celebren, y han ido cambiando con el tiempo.
El rezo del rosario es el centro de la celebración, ya que se hace para recordar a María que se encontraba embarazada y a punto de dar a luz. Para representar este acontecimiento, dos voluntarios se pueden vestir como José y María o se pueden utilizar figuras de las que se colocan en los nacimientos.
Las personas que no pueden acercarse a recoger los dulces de las piñatas reciben “aguinaldos”, que son bolsitas que tienen galletas y fruta como jícama, cañas y mandarinas, para que nadie se quede sin los beneficios de la piñata.

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