Nombran a primer concejal latina

January 6, 2009

By admin

Se trata de Sonia Rodríguez, una abogada que el martes se convirtió en la primera persona de origen hispano para ese cuerpo legislativo de Yakima.

CHRIS BRISTOL
EL SOL DE YAKIMA

Para aquellos que nunca han estado ahí, la frontera es un lugar mítico en Norteamérica donde viven los hijos de las minorías y los inmigrantes.
Bueno, por lo menos los ambiciosos.
Un pie adentro, otro afuera. Obtén una oportunidad pero no la riegues. Trata duro de salir adelante, ignora las miradas y comentarios críticos cuando llegues ahí.
“Es lo que lo llamaban cuando llegué a la escuela; Borderland”, dice Rodríguez, una novata a la política, quien el martes se convirtió en la primera latina (o de origen latino) en llegar al Concejo de la Ciudad de Yakima.
“La gente me decía, ‘estás aquí porque eres mexicana’. Bueno, no crecí entre mexicanos. Crecí en Gig Harbor”.
Rodríguez, quien es una abogada especializada en leyes de familia y una madre divorciada, sabe que va a encontrar muchos obstáculos tras su nombramiento sorpresivo para reemplazar al concejal Norm Johnson (quien se salió al ganar las elecciones por el Distrito 14). Tomará juramento al principio de la reunión del Concejo de la Ciudad hoy por la noche.
Una toma riesgos tímida cuya charla de una perspectiva fresca encontró adherencia con el Concejo, Rodríguez entiende que tiene muchos seguidores y sus detractores; y casi no ha conocida a ninguno de ellos.
“Supongo que me puse en esa situación”, dice. “Pero alguien tenía que dar el paso”.
Es dueña de su propia firma de leyes y es madre de una adolescente cada vez más independiente que juega futbol todo el año. Eso suele ser suficiente para la mayoría de personas.
Ahora Rodríguez tiene que ponerse al tanto sobre temas cívicos y políticas municipales mientras se enfrenta a las expectativas de ser una rompehielos étnica.
Es el tipo de cosa que Henry Beauchamp, quien fue electo al Concejo de Yakima en 1977 y sirvió por 24 años, puede comprender.
Beauchamp fue el segundo afroamericano en servir en el Concejo -el Doctor William Simmons sirvió desde 1975 a 1977- y en el proceso se convirtió en uno de los líderes cívicos más reverenciados que jamás haya producido Yakima. Así que viene como un gran halago cuando él dice que conoce del pasado a Rodríguez y que está seguro que ella es la persona correcta en el tiempo correcto.
“Si ella puede aguantarse y aplicarse a ella misma, puede convertirse en una tremenda concejal”, dice Beauchamp. “No me sorprendería que ella no fuese algún día a la legislatura”.

Seguidores y detractores

Pero no todos en Yakima están convencidos de que Rodríguez sea la persona correcta en el tiempo correcto. Entre ellos está Dave Ettl, el co anfitrión del programa popular de la radio matutina KIT-AM y uno de los 29 solicitantes para el puesto vacante de Johnson, quien perdió ante Rodríguez.
Ettle dice que no necesariamente disputa la lógica de nombrar a una latina al Concejo, décadas después de que los hispanos se convirtieron en una minoría cuantiosa en Yakima.
En cambio, él cuestiona si la selección de Rodríguez -una desconocida total en la política de la ciudad- fue más políticamente oportuno que políticamente inteligente.
Los conservadores, dice él, ya están afilando sus espadas retóricas para la miembro más nueva del Concejo, a quien consideran una “abogada de juicio liberal”.
“¿Puede ella hacerla?” Ya veremos”, dice Ettl. “No tiene porque salir mal si ella puede cumplir. Si funciona o no queda por verse”.
Sin embargo, el alcalde Dave Edler, piensa que el Concejo, el cual votó 4-2 para aprobar a Rodríguez, tomó la decisión correcta. Él dice que sólo ha recibido halagos por la selección de una latina, hecho que defendió de forma pública.
“Ella parece comprender el peso de ser una latina en esta situación”, dice él. “Pienso que ella sabe que no va a resolverlo todo ella sola en esta comunidad”.
¿Su consejo?
“Piensa en grande y toma pasos pequeños para llegar ahí”.

De madre soltera a abogada

Rodríguez dice que está muy al tanto de la presión que la rodea. A la vez, dice que ella siempre ha estado bajo presión.
La hija de una madre soltera, Rodríguez nació en Los Ángeles pero creció en un sector rural a 10 millas de Gig Harbor, un suburbio de Tacoma.
Rodríguez dice que la relación con su madre, Debbie, no fue la más cercana, en su mayoría porque su mamá trabajaba largas horas como secretaria legal en uno de los bufetes jurídicos más grandes de Seattle.
La fortuna de la familia comenzó a cambiar , sin embargo, cuando su madre comenzó a ir a la escuela de noche y eventualmente emergió como Debra A. Morales, ahora una de las abogadas de inmigración mejor conocidas del Noroeste.
Para ese entonces, Rodríguez había seguido a su mamá a la Universidad de Washington, obtuvo un grado en filosofía y tomó el LSAT (el examen de entrada para la escuela de leyes) justo antes de convertirse en mamá. Todo eso y apenas tenía 21 años de edad.
A pesar de lo duro que era, ella quería terminar sus estudios y seguir una carrera mientras que su hija estaba pequeña.
“Criando a una bebé, yendo a la escuela y trabajando al mismo tiempo , era como, ‘¿que diablos estaba haciendo en ese entonces?’” dice Rodríguez. “Pero lo hice porque quería poner eso detrás de mí. No quería que mi hija fuese como yo cuando crecí, de la forma como luchó mi mamá”.
Durante su tiempo en la escuela de leyes, hizo su internado con la Oficina del Procurador Estatal, trabajando en temas del consumidor y de mediación. También hizo un internado para La Organización de Defensa y Servicios Legales de Columbia (The Defender Organization and Columbia Legal Services) de Seattle.

El camino a Yakima

Después de que obtuvo su título, Rodríguez dice que no quería ser conocida siempre como la “hija de Debbie” y sintió que Yakima estaba lo suficientemente lejos de Seattle como para comenzar por sí misma.
También ayudó con temas de custodia. Su ex esposo, el padre de su hija, Reina, vive en el Valle Bajo.
Comenzó como abogada de planta en Columbia Legal Services en Yakima, trabajando casos de leyes familiares y de inmigración. En el 2002 se fue a trabajar con Contreras y Morales Inc., donde su mamá era socia.
Dos años después, ella y su mamá formaron su propio bufete de abogados, donde Rodríguez es la socia y directora.
Fue su historial creciente de liderazgo en la comunidad legal que captó la atención de Edler y otros miembros del Concejo de la Ciudad cuando solicitó por la vacante creada por la elección de Johnson a la legislatura del estado.
Ella da servicio en el cuerpo gobernante de la División de Abogados Jóvenes de la Asociación de la Barra Estatal y ha servido en la Comisión por la Violencia Doméstica para la Barra Americana.
También ha sido miembro de la junta de la YWCA de Yakima y la Asociación de la Barra Hispana.
Es por ese motivo y otros -su preparación, su experiencia administrando un pequeño negocio, su juventud, su sexo, y, sí, su etnia- que todo se puso bien para la apertura del Concejo.
Pese a su empeño por traer una nueva perspectiva a un Concejo blanco, Rodríguez dice que no tiene interés en convertirse en “la concejal mexicana”.
Los residentes latinos nunca podrán ser representados por una sola voz, dice. Son tan variados en sus intereses y preocupaciones como los demás. Y por años ha habido peleas internas entre algunos activistas.
Aún así, Rodríguez está interesada en darle una voz a una comunidad que ha vivido primordialmente en las sombras de Yakima.
“Siempre va a haber gente que no esté de acuerdo en ciertas cosas”, dice ella. “Pero una cosa que debemos tener como una meta común es la superación política”.

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