El regalo de la vida

January 13, 2009

By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima

John y Daria Miller estuvieron en el Desfile de las Rosas, donde su hijo, de Sunnyside, fue conmemorado por haber donado sus órganos.
El hijo de John y Daria Miller murió hace más de un año.
Pero para ellos, su hijo. BJ, de alguna manera sigue viviendo en otras personas. Literalmente.
Pues varios órganos de BJ como su hígado, páncreas y riñones fueron donados, después de que el joven falleció en un accidente automovilístico el pasado 12 de octubre del 2007.
Los Miller fueron invitados a participar en el Desfile de las Rosas de Pasadena durante el Año Nuevo. El viaje y costos fueron pagados por Living Legacy, una agencia que a su vez es parte de LifeCenter Northwest, una organización basada en Seattle que procura el donativo de órganos y que eso hizo con los de BJ.
Al joven de Sunnyside le faltaban tres días por cumplir los 19 años cuando falleció. Regresaba de Tri-Cities cuando perdió el control de su camioneta pickup Ford del 99 en la Interestatal 82.
Bien parecido, capitán del equipo de futbol de la preparatoria Sunnyside y un buen alumno, BJ cursaba estudios en el Colegio Comunitario de Yakima. Trabajaba en Buckle, una tienda de ropa en el Mall de Yakima.
“Era una estrella en su vida y al fallecer”, dijo Julie Monica, portavoz de Living Legacy.
Su madre Daria, quien es de origen mexicano y es residente de Sunnyside, dijo que el viaje a Pasadena le ayudó espiritualmente. Dijo que formó una fotografía floral de BJ, decorada con rosas y otros decorativos naturales.
La fotografía floral de BJ desfiló en una carroza como parte de 34 decorativos en los que fueron conmemoradas personas que donaron sus órganos.
Al principio, Daria no estaba del todo convencida de que el donar los órganos de su amado y único hijo era lo mejor. Pero luego supo que el propio BJ así lo había deseado y tuvo el consejo de su sacerdote, quien le informó que al hacerse de forma correcta, la donación de órganos va de acuerdo con la creencia católica que el Papa Juan Pablo II llamo en vida, “un regalo de amor”.
Desde entonces los Miller se han convertido en unos creyentes en la donación de órganos. Para ellos, parte de su amado hijo sigue con vida, pues ayudó a salvarle la vida a por lo menos tres personas.
Una de ellas llamó a los Miller el día de Navidad.
“Como padres realmente tenemos que pensar que cuando sucede una tragedia podemos voltear [la situación]”, dice Daria Miller. “Hacer algo positivo y eso se hace al saber de donación de órganos y estar al tanto de que cualquier cosa que podemos donar realmente ayuda a salvar la vida de alguien más”.

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