Aguas turbulentas

February 24, 2009

By admin


Algunos residentes del Valle Bajo acudieron a Granger para quejarse con funcionarios del gobierno sobre norias contaminadas; se presentaron pocos latinos.

LEAH BETH WARD Y MELISSA SÁNCHEZ
EL SOL DE YAKIMA

GRANGER – Isael y Monique Marines, quienes viven al sur de aquí, han estado preocupados últimamente por la calidad de su agua, de la cual proviene de un pozo de 150 pies de profundidad.
La pareja, junto con otras 40 personas, vinieron al primer taller de su tipo el jueves por la noche. Oficiales del Departamento de Salud explicaron como residentes pueden examinar su agua y qué pueden hacer si los resultados demuestran un problema.
“Ahora definitivamente vamos a examinar el agua”, dijo Isael Marines, después de haber hablado con representantes del Departamento de Salud. “Con sólo ver todos esos puntos en el mapa me convencieron”.
Oficiales de Salud pusieron mapas en las paredes de la sala comunitaria de Radio KDNA, para enseñar los distintos niveles de nitratos y de bacteria encontrados en los ‘aquifers’ (nivel bajo tierra) que suministra agua a los miles de residentes por el Valle Bajo de Yakima quienes dependen de pozos privados.
Los Marines, quienes tienen dos niños pequeños, llegaron al Valle de Yakima, como hace un año. Pero residentes que han vivido mucho tiempo en el Valle Bajo también asistieron al taller, no por la información, sino para regañar a los funcionarios del gobierno por ignorar los problemas por tanto tiempo.
“Hemos hecho examen, tras examen, tras examen y nadie va en busca de la fuente de la contaminación”, dijo Larry Fendell de Zillah. “No podemos encontrar a nadie que nos dé esperanza que ustedes van a descubrir de dónde proviene”.
Mientras muchos residentes del Valle Bajo son trabajadores agrícolas latinos, el taller atrajo a pocos latinos a pesar de los frecuentes anuncios en Radio KDNA, la estación de radio en español, y entrevistas al aire con funcionarios de salud y de ambiente.
Teodora Martínez-Chávez es la coordinadora de “El Proyecto Bienestar” (Well Being Project), un programa subsidiado por fondos federales para educar a los trabajadores inmigrantes sobre el ambiente de salud. Ella dice que muchas familias no buscan ayuda por razones comunes.
“Ellos tienen miedo de las actitudes que van a recibir debido a la barrera del idioma”, dijo ella.
“Y muchos están alquilando o quedándose en lugares que pertenecen a sus patrones, y tienen miedo de que les puede pasar a ellos si examinan el agua sin el permiso del patrón”.
Francisco Ríos, nuevo director de noticias de la estación de radio, dijo que tiene la emisora puede hacer mucho, pero que tiene sus limitaciones.
“A pesar de todo el esfuerzo que hemos hecho aquí para mantener a la comunidad informada sobre la contaminación del agua y otros temas, depende de la comunidad de recibir la información que se le brinda”, dijo Ríos.
Emma Bueno y Leopoldo Mendoza dejaron la reunión con más preguntas que respuestas. La pareja hizo el examen de agua al pozo cuando se mudaron al área de Sunnyside hace dos años, y encontraron que no era apta para tomar. Gastan como 20 dólares al mes en agua embotellada.
“Es más dinero que tenemos que gastar”, dijo Bueno. “Lo que aún no estoy segura es si puedo usar el agua para cocinar o si debería de utilizar agua embotellada para eso”.
Su esposo se preguntó si había asistencia financiera para propietarios de casa con agua de pozo contaminado para comprar sistemas de filtración.
“He estado preguntado”, dijo él. “¿Hay programas para personas como nosotros? Nadie aquí parece saber”.
El Departamento Estatal de Ecología tenía una hoja para inscribir a personas de bajo ingresos a recibir asistencia para examinar el agua por bacteria. Un programa similar para nitratos está bajo discusión.
Aunque examinar el agua era la meta principal en el taller, algunos residentes querían saber si el entero ‘aquifer’(nivel bajo tierra) está contaminado, lo cual haría excavar más hondo un método ineficaz; sin mencionar una solución cara.
Más monitoreo de agua bajo tierra tendría que hacerse para asegurar la salud de tanto ‘aquifers’ hondos como poco profundos, dijeron los oficiales. Por lo menos una persona sugirió que eso debería haberse hecho hace mucho tiempo.
“Voy hacer un poco argumentativa aquí”, dijo Helen Reddout, dueña de un huerto en Granger y presidenta de la Restauración del Ambiente de la Comunidad (Community for Restoration of the Environment (CARE.)
“Tenemos estudios desde 1972. Las agencias han sabido los peligros. ¿Por qué no estamos hablando de acción?”
Ginny Stern, una hidrogeóloga con el Departamento de Salud, dijo que el problema no está limitado a pozos de poca profundidad. La definición de poca profundidad varía de 125 a 300 pies de hondo.
Stern también reconoció que la respuesta del gobierno a la contaminación de agua bajo tierra – la cual fue confirmada por lo menos hace una década – ha sido lenta.
“Esperamos que esto sea el inicio de un diferente nivel de respuesta”, dijo Stern.
Agencias locales, estatales, federales de tribales empezaron a reunirse sobre el tema de la contaminación bajo tierra en Diciembre, debido a una serie de notas que fueron publicadas en otoño por el Yakima Herald-Republic, diario hermano de El Sol.
La serie “Hidden Wells, Dirty Water” – encontró que el problema había sido ignorado por años, dejando a miles de residentes, la mayoría latinos de bajo ingresos vulnerables a los peligros de salud potenciales al tomar agua contaminada.
Las agencias, llevando la delantera la Agencia de Protección Ambiental, están considerando una variedad de propuestas, cómo identificar la fuente de la polución o contaminación a fuerte cumplimiento de crear un sistema de agua.
Un reporte final con recomendaciones y prioridades podrían estar listos para el mes que viene.

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