¿Por qué marchar?
April 28, 2009
By admin
Uno de los organizadores de la marcha a favor de los inmigrantes del Primero de Mayo, explica la historia detrás de la manifestación de este viernes en el Parque Miller.
Tomás Villanueva
Comenzamos el nuevo año 2009 con un nuevo presidente, Barack Obama, un hombre joven, exponiendo energía y esperanza.
Para la gran mayoría de quienes lo apoyaron, incluso gran parte de latinos e inmigrantes, Barack Obama representa un rayo de luz, un rayo de esperanza en el debate de la necesidad de que este país adopte una reforma inmigratoria que sea no sólo detallada, sino también justa.
Estados Unidos siempre se ha jactado de ser un país noble y compasivo; una nación donde existe la igualdad y la justicia y creo que muchos de nosotros, y en especial nuestra comunidad inmigrante, añoramos ver ese lado de la moneda de esta tierra.
No podemos negar que este país provee mejores oportunidades y hay más libertades de las que gozábamos en nuestro país de origen. De lo contrario no nos encontráramos aquí.
No es mi intención hablar mal de mi país adoptivo, sino decir que aquí se puede lograr mucho, aun ponerle un alto a las injusticias. Pero solamente podemos lograrlo por medio de nuestro propio compromiso, convicción y lucha; como siempre lo he dicho “el respeto a nuestros derechos no nos lo van a servir en vajilla de plata”.
Vamos poniendo unos ejemplos, comenzando con la celebración del Primero de Mayo, conocido como el Día Internacional del Trabajo, el cual es festejado en muchos países con grandes desfiles, marchas y manifestaciones de organizaciones laborales y trabajadores independientes.
¿Sabía usted que este es un episodio negro de la historia de los derechos laborales y que su origen fue en el único país que no lo celebra? Siendo este Estados Unidos.
Para el movimiento laboral este día es también como el Día de los Mártires de Chicago. Según la historia en el año 1884, se llevó a cabo una convención por la Federación de Trabajadores de Estados Unidos y Canadá (la cual tuvo lugar en la ciudad de Chicago), con el fin de luchar para que todo trabajador pudiese trabajar por una jornada laboral de no más de 8 horas por día (algo que se venia pidiendo desde la década de 1860).
El movimiento laboral buscaba sustituir el día laboral de 10, 12, y hasta 16 horas que en aquellos tiempos prevalecía. La Federación declaró que la nueva jornada entraría en efecto el primero de mayo de 1886. Miles de trabajadores fueron puestos en alertas en manifestaciones.
Las fuerzas represoras policíacas y de las guardias nacionales se prepararon para contrarrestar a los trabajadores; recibieron equipo y armas nuevas financiadas por poderosos líderes comerciales, quienes se oponían a las demandas laborales de ocho horas de trabajo por jornada.
Fue en Chicago el centro principal de la agitación y ataque de la policía y guardia nacional en contra de los trabajadores. Quizás nuestro gobierno por vergüenza o por querer esconder este negro y trágico día de nuestra historia, cambió el festejo del Día de Trabajo al primer lunes de Septiembre de cada año.
Incidentes como estos no son insólitos en nuestra historia, y muchas veces han sido repetidos por aquellos poderosos que creen que su poder político, su supremacía sobre la vida de otros está en riesgo de perderse. ¿No fue esto la causa de la gran Guerra Civil? Donde los mandatarios de las plantaciones de tabaco del Sur de los Estados Unidos deseaban separarse de la Unión Americana porque temían que las ideas progresistas del Norte podrían surgir en leyes cuales dieran fin a la esclavitud.
Otro ejemplo fue la adaptación del Acta de Exclusión de los Chinos, la cual estuvo en efecto desde 1882 hasta 1943. Estos actos de represión se ven cada vez que un grupo de trabajadores trata de mejorar sus condiciones de trabajo.
Esta acta no fue retractada por sentimientos de igualdad o por ofrecer oportunidades equitativas a los ciudadanos de origen chino de aquellos tiempos, más bien fue algo de conveniencia, porque Estados Unidos se encontraba en guerra con el gobierno Imperial del Japón y necesitaba a China como un aliado en esta guerra.
A los principios del siglo 1900, las injusticias laborales, falta de protección de los trabajadores y abuso por patrones y empresarios hizo que surgieran organizaciones laborales, cuales por medio de paros de trabajo y manifestaciones públicas demandaban protección de derechos laborales para los trabajadores.
Fue así que en la década de 1930, el Congreso Nacional adoptó la ley de protección de derechos laborales conocida como el Acta Nacional de Relaciones Laborales. Pero el que haya leyes que protejan nuestros derechos no quiere decir que nuestros derechos van a ser automáticamente respetados.
Siempre ha existido el racismo y temor, lo cual hace a nuestro país peligroso. El periódico de Seattle del día 18 de Abril 2009 dice en su título de primera plana, “Sube la venta de armas después de que ganó Obama”.
También un reporte del Departamento de Seguridad Nacional hace referencia al aumento de grupos supremacistas como resultado de la elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos.
Aquí mismo en Yakima vemos las manifestaciones de grupos conservadores quienes hablan de los altos impuestos.
Lo curioso es que bajo la administración de George W. Bush, quien prácticamente nos llevó a la ruina y a una guerra innecesaria estos grupos nunca se manifestaron en contra de sus pólizas.
Pero bueno, el era no sólo blanco sino que también alguien que se ha creído superior.
Pero vamos regresando al Primero de Mayo. Este año será el cuarto aniversario que este importante evento se celebra aquí en el Valle de Yakima y en todas partes de la nación, y las celebraciones no sólo son por derechos laborales, sino que también por los derechos de nuestros inmigrantes y la importancia de una reforma inmigratoria que sea detallada y justa.
Aquellos que apoyamos dicha reforma reconocemos las grandes contribuciones económicas, sociales y culturales que todo inmigrante contribuye a este nuestro nuevo país. Este año como ningún otro es importante nuestra presencia en estas manifestaciones.
Claramente hemos visto que en la historia de esta nación aplica muy bien el dicho de “el que no habla, Dios no lo oye”. Las grandes injusticias del pasado podemos ver que se han remediado marchando y votando, incluyendo la injusticia de negarle a la mujer su derecho a votar, también vemos esto seguido cuando los trabajadores pierden el miedo y se unen para formar uniones con el propósito de mejorar su calidad de vida y tener voz en su sitio de empleo, esto también es por medio de reuniones a veces manifestaciones y por medio del voto.
En marchas pasadas hemos dicho “hoy marchamos, mañana votamos”. Este año ya votamos y votamos en grandes números, ahora marcharemos demandando que nuestro voto sea tomado en cuenta. Tengamos en cuenta que los inmigrantes de hoy no son diferentes a los que fundaron esta gran nación y a los que han seguido viniendo desde entonces. Cenimos buscando una vida mejor, a construir no a destruir, a contribuir no pedir.
Lo único que se pide es ser tratados con la dignidad y respeto que se merece. Los esperamos el viernes 1 de mayo, 2009 en el Parque Miller.
Esta marcha es de paz, y esperanza… es una marcha por justicia e igualdad.
• Tomás Villanueva ha trabajado como activista en el Valle de Yakima por décadas, incluyendo como organizador laboral. Conoció a César Chávez, de quien escribió hace dos semanas para El Sol de Yakima.
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