April 28, 2009
By admin
Estimado Editor:
Acabo de leer su articulo en la sección Cuentos del Asfalto (La división latina, edición 21 de abril 2009) y créame que siento un gran alivio emocional.
Yo soy una inmigrante, originaria de México, para ser más específica, mis vivencias y mis estudios provienen de esa gran metrópolis a la que usted hace referencia, la ciudad de México. Cuando llegué a este país, a Spokane, alguien me dijo: “Bienvenida a la civilización”.
Ese fue mi primer tropiezo con la carente imagen que mucha gente tiene de México. En 2005 me mudé a Yakima, pensé que no tendría que lidiar más con los sueños de “superioridad” de algunos anglosajones, puesto que este condado tiene una significativa población latina. Sin embargo me volví a tropezar, al hacer mi primera llamada en inglés en mi nuevo trabajo, alguien me contestó en español del otro lado.
Esa persona notó mi “acento” y decidió hablarme en español, después de todo yo hablaba mejor español que inglés, creo que pensó. Lo lamentable de la historia es que yo tampoco entendía bien el español que hablaba.
Descubrí entonces que día a día iba a encontrar a esas personas que me iban a “ayudar” en todo, pero a un alto costo: tenia que pagar el desprecio por recordarles de donde vienen. De ese México que sólo existe en sus cabezas y que se esfuerzan en olvidar.
A ese precio, no, muchas gracias.
Aunque no importa lo que pienso, estas personas de quien hablo están en todos lados, son mis líderes en Concejos de la Ciudad, en las Cámaras de Comercio, en los medios de comunicación, en las escuelas, en los hospitales, por mencionar algunos lugares. Siempre pensando que son más que yo por el hecho de hablar inglés “perfectamente” y ser estadounidenses.
Que triste caso, estimado editor, que entre nosotros -los miembros de la “raza de cobre”, que describía José Vasconcelos- haya tanta división basada en la ignorancia. Con mucho respeto, no somos iguales, por supuesto, los latinos originarios de Latinoamérica o de México y los nacidos aquí. Las circunstancias de vida y culturales son diferentes, pero debemos tener tolerancia y entendimiento entre ambos.
Bien dice un dicho: “la ropa sucia se lava en casa”, pero no es sorpresa para nadie que los latinos en Yakima estamos divididos._Editor, gracias por sacar a flote este tema, que en lo personal me ayudó a desatorar un nudo en la garganta.
-Gloria Ibáñez,
Yakima
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