May 19, 2009
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Amigos y familiares de Jesse Morán Castro dicen que no desistirán hasta dar con su cuerpo.
MELISSA SÁNCHEZ
EL SOL DE YAKIMA
WAPATO, Wash. — José Manuel Morán miraba el agua turbulenta desde una silla solitaria de lona en la orilla del Río Yakima el miércoles. Hace días dejó de creer que su hijo estaba todavía vivo.
“No puedo irme de aquí hasta que encontremos su cuerpo”, dijo Morán, cuyo hijo de 19 años de edad está supuestamente se ahogó tras un accidente de ‘rafting’ en una balsa el sábado antepasado que cobró la vida de otro joven, Alberto Ramírez. “Necesito ver el rostro de mi hijo una última vez”.
Desesperados por llegar a un desenlace satisfactorio y frustrados por una búsqueda oficial por las autoridades que ha dado pocos resultados, veintenas de parientes y amigos dicen que continuarán con su propia búsqueda por el cuerpo de Jesse Morán Castro. La mañana del lunes, parientes y familiares seguían buscando, diciendo que no cesarán hasta dar con el cuerpo.
Armados con machetes, cuerdas y teléfonos móviles, caminaban en grupos pequeños el miércoles a través de los arbustos densos a lo largo del río, cerca del puente Donald-Wapato.
La semana pasada, la familia puso anuncios en algunas emisoras en español, buscando pedir prestados unos esquís motorizados y lanchas para la búsqueda.
“¿Qué más debemos hacer? No podemos nomás sentarnos y esperar”, dijo José Manuel Morán.
Se había alejado de un grupo por la tarde, sentándose solo en una silla de lona azul, con miras al río. El hombre pequeño y fuerte dijo que en la noche no puede dormir. Todavía no sabe cómo explicarle a su hijo más pequeño -quien tiene seis años de edad- que fue lo que sucedió.
“Nos pregunta cuando llegamos por la noche a casa qué cuándo va a regresar su hermano mayor, qué cuándo lo llevará de pesca Jesse”, dijo José Manuel Morán. “No tengo las palabras para decirle”.
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