June 10, 2009
By admin
Mientras que algunos abandonan los estudios al convertirse en papás, Arturo Nuñez hizo lo contrario; estudió más y ahora quiere ser ingeniero aeroespacial.
PAT MUIR
EL SOL DE YAKIMA
MABTON — Si Arturo Nuñez, quien cursa su último año en la secundaria Mabton, regresa al trabajo de las frutas y verduras, no será porque lo tiene que hacer.
Nuñez, quien trabajaba en los campos del espárrago antes de cumplir 10 años y cuyos hermanos han abandonado la escuela, va a asistir a la Universidad Estatal de Washington (Washington State University) en el otoño.
El jóven de 18 años, quien llevará a su prometida de 21 años y sus dos hijos a Pullman con él, quiere llegar a ser un ingeniero aeroespacial.
“Desde que estaba pequeño, yo quería volar aviones”, dijo Nuñez. “Pero ahora creo que el trabajar en ellos sería mejor”.
Son unas metas elevadas para un jóven de Mabton, cuyos padres son trabajadores de campo. Pero Nuñez ha vencido muchos obstáculos.
Su madre biológica lo dejó cuando tenía 3 o 4 años, luego pasó un tiempo en la cárcel, y desapareció de su vida.
Su padre, Arturo Fuentes, es un lechero. Su madrastra, María Fuentes, ‘pizca’ fruta y corta espárrago. Ninguno cursó más allá del sexto grado en México antes de mudarse aquí.
Su hermano mayor abandonó la escuela en séptimo grado, su hermana tuvo un bebé y también abandonó la escuela. Su hermano menor peleó con maestros y abandonó los estudios en el octavo grado.
A eso de la mitad de la secundaria, Nuñez llegó a ser padre junto con una jóven quien estaba quedándose en la casa de su familia. La mujer, Blanca Arias, ya tenía un varoncito de dos años.
De repente era un estudiante de secundaria con dos hijos que cuidar. Un buen estudiante con un porcentaje promedio de notas (GPA) de 3.3, Nuñez pudo haber abandonado los estudios como sus hermanos.
En vez de eso, los dos varoncitos, ahora de 2 y 4 años, le dieron más determinación que nunca.
Es constante
“Hay veces siento ganas de dejar y soltar todo”, dice él. “Pero no puedo. Pienso en mis hijos. No lo puedo hacer. No quiero que ellos tengan que trabajar en los ‘fields’”.
Ese tipo de determinación es impresionante y extraño para alguien de la edad de Nuñez, dijo el director de la secundaria de Mabton, Jay Tyus, quien sirvió como un mentor para Nuñez durante el proceso de la Beca del Estado de Washington tipo ‘Achievers’.
“Simplemente existe una base sólida en él”, dijo Tyus. “Tiene mucha ambición. Es muy constante y firme”.
Así que cuando llegó a ser papá, él aceptó esa responsabilidad y se mantuvo en la escuela y este año a Nuñez lo votaron como el vice-presidente de la clase de los que cursan el último año. Y a pesar de la oposición de Arias, con quien se piensa casar este verano, también jugó futból americano, futból y lucha (wrestling).
“Lo pudimos resolver,” dijo él. “Aunque a ella no le gusta”.
La jóven pareja no tiene que preocuparse por eso ahora. El viernes pasado, Nuñez se graduó.
Tiene un trabajo de construcción para el verano, el cual lo mantendrá fuera del trabajo agrícola por primera vez desde su niñez.
“Nunca quiero volver”, dijo él acerca del trabajo de campo.
Luego pausó y pensó por un minuto. Él sabe que un mejor futuro está a su alcance, pero también sabe que quiere mantener los vínculos de su casa y familia.
“Seguro que regreso y trabajo”, concedió. “Simplemente por que está en mí.”
•Traducido por Vera Sanabria
Got something to say?