Michael Jackson: El último canto espeluznante

June 26, 2009

By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima


Falleció el indiscutible símbolo de la Generación X.

Opinión

CUENTOS DEL ASFALTO

Simbolizó a toda una generación.
De eso no cabe duda.
Por una vez, los adjetivos que se le añadieron a una figura pública, una estrella, fueron ciertos. Por supuesto que hablo de Michael Jackson.
Yo debería de saberlo. Soy un fugitivo de la década de los ochenta, cuando Jackson brilló como pocos lo han hecho en la historia del espectáculo.
El pasado jueves, Jackson, con 50 años de edad, aparentemente murió debido a un fallo cardiaco. No obstante, la autopsia confirmará los motivos a ciencia cierta, dicen los médicos.
Jackson estaba por iniciar una gira de 50 conciertos en Londres, con el fin de revivir su cadavérica carrera. También se decía que con ese dinero quería salir de sus deudas, las cuales supuestamente llegaban a los 300 millones de dólares.
De acuerdo a reportes de prensa en las que se citan a allegados, Jackson, pese a que se miraba frágil, estaba en buena condición, preparándose para los venideros conciertos. Las presentaciones ya estaban agotadas.
Sí, incluso hasta su último día de vida, Jackson tenía ese poder de convocatoria. Aquellos que vivieron su adolescencia en los ochenta, saben por qué.
Ah, permítanme la indulgencia de transportarme un poco al mundo de la nostalgia.
Para aquellos jóvenes o los que no pertenecen a la llamada Generación X, como su servidor (la Generación X es la que le siguió a los “Baby Boomers” y se dice que sus miembros nacieron entre 1961 a 1981), creo que sería difícil entender la influencia de Michael Jackson.
Será que como cada generación, la cual es marcada por los acontecimientos, a veces grandes, muchas veces no, de su tiempo, la Generación X fue influenciada por la década de los ochentas.
Los críticos y algunos historiadores dicen que todo en los ochentas –por lo menos en el mundo occidental y especialmente en los Estados Unidos- era grande, con mucha tendencia a los excesos.
Los ochentas fueron la década de Ronald Reagan, Margaret Thatcher, cabellos mal peinados, un amor desmedido por el consumismo que ahora estamos pagando en todos los sentidos y el nacimiento del Virus de Inmunodeficiencia Inmunológica.
Pero no todo fue nefasto. Estuvo el Papa Juan Pablo II, quien en mi opinión fue el hombre más grande, el pensador y líder espiritual más asombroso en el siglo que pese a sus logros tecnológicos sin precedentes, fue el más sangriento en la historia de la humanidad.
Mas volviendo a los ochentas, hubo un ser que es difícil de encasillar. En instantes era brillante, en otros, bizarro.
Así fue Michael Jackson.
Como dije antes, pasé mi adolescencia durante los ochentas. Y como a todos los que vivimos nuestra juventud en 1983, todos vimos ese año la interpretación de Jackson de Billie Jean para el aniversario 25 de Motown.
Ah, ¿Quién podía evitar quedar hipnotizado por esa presentación?
Con su sombrero fedora, sus pantalones “brinca charcos”, su camisa luminosa, calcetines blancos, zapatos de charol y, por supuesto, su guante de lentejuelas, Jackson era la quintaesencia de una estrella.
Luego estaba su baile, compuesto de pasos urbanos callejeros tipo “breakdance”, con gestos teatrales y, claro, su llamado “Moonwalk” (paso lunar) que parecía no tocar tierra.
Thriller (Espeluznante), el cual se estrenó a finales de 1982, sigue siendo el disco más vendido de la historia. Cada canción fue un hit, destacándose Billie Jean, Beat It y Thriller.
En un medio cuajado de grandes talentos y estrellas como Prince, Wham (dúo del que salió George Michael), Bruce Springsteen, Duran Duran y muchos más, Jackson los opacó a todos.
Fue tal el éxito que es fácil olvidar que Jackson se subió a una cima tan alta que el único camino que tenía para seguir era hacia abajo. Pese a que tuvo muchos logros durante los ochentas y principios de los noventas, comenzó ahí su declive.
Más tarde llegaron los escándalos. Su cambio de tez oscura a blanca, un sinfín de cirugías, su comportamiento harto estrafalario.
Instaló un zoológico para sí en su rancho Neverland, aislándose de todo mundo.
Después vinieron las acusaciones de supuesto abuso infantil, casos que pese a que para muchos fueron harto suspicaces, nunca se pudieron comprobar. Era como si Jackson retrocedió a tratar de vivir esa niñez que dijo nunca haber tenido dado a sus compromisos artísticos desde una edad pequeña.
Su final trágico la semana pasada puso fin a un alma que vivió de forma torturada por décadas. Pocos dudan que la fama, el dinero y la falsedad del mundillo del espectáculo terminaron por matarlo.
Pese a todo lo sórdido del asunto, algo que no se puede negar es que quizás Jackson fue la última de las grandes mega estrellas.
Tal vez eso, además de muchas otras cosas más, es lo que hace falta en el mundo del espectáculo y la música. Estas nuevas generaciones, las cuales cuando no se caracterizan por sus vidas zombificadas, se hacen notar por su violencia como en el mundo del Hip Hop, no saben lo que es una verdadera estrella.
Pese a todos sus defectos, Jackson supo incendiar al mundo con su música y baile.
Tengo que hacer una confesión: Yo fui uno de los millones de chicos que compraron Thriller en los ochentas. Sin embargo, creo que la canción más bella de Jackson fue Man in the Mirror (El hombre en el espejo). En ella el Rey del pop le pide a todos que cambien su vida, su manera de pensar, por una actitud más caritativa.
Tenía razón. Todos debemos cambiar.

Adiós, Rey del pop. Descanse en paz.

• Joseph Treviño es el editor de El Sol de Yakima. Su columna, Cuentos del Asfalto, aparece semanalmente. Este artículo es parte de su columna. También puede escuchar sus comentarios sobre las noticias actuales todos los miércoles como invitado del programa de Francisco Ríos, director de noticias de Radio KDNA a las 8 a.m. en el 91.9 F.M. Además, Radio KDNA ofrece su programa de noticias todos los días a las 8 a.m., 11:45 a.m. y a las 6 p.m.

Comments

One Response to “Michael Jackson: El último canto espeluznante”

  1. Alba E. Lemus on July 2nd, 2009 3:25 pm

    Querido Joseph, enmedio de este marasmo de información, desinformación, rumores, escándalo post-mortem; tu artículo, sencillamente justo, auténtico y verdadero, me devuelve a mi estado original de paz y certeza acerca de lo mucho que Michael Jackson nos dió, nos legó y representa. Eso que tu llamas una verdadera estrella, con brillo propio y capacidad de convocatoria inigualable. Tu mensaje realmente es un tributo justo para él, que deja un vacío irremplazable, y que nos contagia a seguir sanando el mundo (Heal the world) y a estar allí, en ese espacio común que el logró para una generación como la nuestra, la generación X. Michael, el Rey del Pop, se fue… frágil….como una estrella fugaz, con elegancia, con sutileza; dejándonos su tristeza, su melancolía, envuelta en su luz y su energía, inolvidable beat e inmortal baile. Muere el Rey…. Vive el Rey.

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