August 31, 2009
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima

Hoy es el primer día de clases no sólo para los alumnos de Yakima, sino para Elaine Beraza, la flamante administradora de origen latino del Distrito Escolar.
Hoy es el primer día de clases en Yakima.
Y para Elaine Beraza, está previsto a ser la primera de una serie de pruebas de fuego, pues desde hoy, todos los ojos estarán puestos en ella.
Beraza es la nueva Superintendente del Distrito Escolar de Yakima. Suplantó a Ben Soria, quien estuvo en ese puesto por nueve años.
La nueva Superintendente vino de Peachtree City, Georgia, donde fue la directora de las escuelas Primarias y Secundarias Domésticas del Departamento de Defensa. Supervisaba a los niños del personal militar y federal en 65 escuelas, con 25,000 alumnos en siete estados, además de Puerto Rico y Cuba, con un presupuesto de 335 millones de dólares.
Además de los Estados Unidos, ha trabajado en Turquía y Alemania. Aceptó el puesto en Yakima, el cual ofrece un salario base de 173,929 dólares por año.
Sin embargo, dice que un elemento crucial en su decisión de tomar el trabajo en Yakima fue debido a la gran población latina de la ciudad.
Beraza está heredando un distrito escolar con 14,000 estudiantes, 26 escuelas y un presupuesto anual de 157.5 millones de dólares. Una gran parte de los alumnos son de origen latino, otros hablan primordialmente español y algunos son de padres migrantes.
De padre español y madre norteamericana, Beraza creció en la región montañosa de Carolina del Norte. Su familia se mudó luego a Puerto Rico, donde ella estudio en español en una escuela preparatoria.
Siguiendo los pasos de su madre –quien fue maestra de escuela- Beraza se convirtió en profesora. Dice Beraza que tiene una hija que actualmente es maestra y que imparte clases a niños de tercer año de primaria.
Con 60 años de edad, rubia y aire jovial, Beraza es descrita por los que la conocen como una persona de gran entusiasmo y bonachona.
La Superintendente acaba de comprar una casa en Yakima y vive con su esposo jubilado, Dennis Beraza. Ella tiene cinco hijos grandes y muchos nietos. Le gustan los coches clásicos norteamericanos tipo “muscle car” y se mantiene en forma yendo al gimnasio.
El Sol de Yakima se reunió con Beraza el martes en su oficina del Distrito, siendo la misma que ocupó su predecesor. La redecoró de forma sencilla.
¿Cómo la está tratando Yakima?
Me encanta Yakima. He estado aquí por siete semanas. Desde el primer día que llegué he encontrado que la gente es hospitalaria. Siempre dicen que el Sur [de los Estados Unidos] es muy amistoso con los clientes. Yo diría que Yakima lo es más todavía. No he conocido a un individuo que no ha sido de ayuda. Mi padre me visitó y me dijo, ‘este es el lugar más amigable que he conocido. La gente es amable, me han tratado bien. Es un lugar único’. Tiene su encanto.
Usted llegó al Valle de...
El sur de Atlanta. No soy de Georgia, pero estuve trabajando recientemente en Atlanta.
¿Cómo le fue ahí?
Yo diría que nunca he tenido un mal empleo. Donde sea que he vivido, en Turquía, Puerto Rico, Alemania, Carolina del Sur. En mi años de formación, mi padre era un inmigrante. Era originalmente de España, era un refugiado. Pudo haber llegado a Cuba o México, pero el barco se detuvo en Cuba primero.
¿Fue durante la era de Franco?
Sí. Mi padre luego llegó a los Estados Unidos, de Cuba. Comenzó a barrer pisos en una fábrica. Empezó a trabajar duro y vivir el sueño americano. Llegó a ser el vicepresidente de la empresa a través de mucho trabajo. Viajamos a diferentes países. Era bilingüe. Estaba mas acoplado para algunos trabajos. Trabajó en la República Dominicana, en Puerto Rico. Mi trabajo en el Departamento de Defensa me llevó a Turquía y Alemania. Era buen trabajo. Me encantó.
¿Nos puede decir un poco de sus antecedentes de trabajar en varias partes del mundo?
Valoro la diversidad. Creo que la diversidad nos hace fuertes. No creo que sea una debilidad. En términos de mis antecedentes, creo que soy de tantos lugares, mi interés se concentra más en los niños y entendiendo que lo que le pasa a la juventud de los Estados Unidos es, de hecho, nuestro futuro. Creo que es un imperativo moral.
¿Es por eso que usted trabaja en el aprendizaje?
Sí. Creo que los maestros son importantes. Que las escuelas son importantes, que las escuelas pertenecen a los niños, realmente no pertenecen a nosotros. Creemos que el edificio de una escuela pertenece a los maestros, a los directores. Yo veo a las aulas como un lugar que tenemos prestado. Pero los verdaderos habitantes son los niños que aprenden ahí. Puedes ir por esta comunidad y encontrarte con gente que te dice ‘yo fui a Ike’, ‘yo fui a Davis’ o ‘Franklin’.
Es lo que he notado que la gente del Valle se identifica con las escuelas a las que asistieron…
Mucho. A la gente le gusta aquí. Hay una tradición fuerte. Lo que me he dado cuenta es que la gente que creció aquí tiende a quedarse en el Valle. O si se fue, tiende a regresar. Están comprometidos con el Valle, les importa de una forma apasionada.
Tiene usted un puesto con mucha responsabilidad…
Cualquier cosa que tiene que ver con niños lleva consigo mucha responsabilidad. Pero es la razón por la que estoy aquí. Y tal vez este sea mi último empleo de tiempo completo. Tiene cierta importancia para mí. Escogí deliberadamente a Yakima por su población hispana. Mi familia siempre me dijo que yo tenía una responsabilidad… y los estudios son la clave para todo. Los niños serán más saludables. La gente que tiene estudios tiene muchas más oportunidades.
¿Son para usted clave sus antecedentes hispanos?
Absolutamente. Cuando asistí a la preparatoria, fui a una escuela donde se enseñaba sólo en español. En colegio San Carlos, una escuela parroquial en Puerto Rico. De entre mis hermanos, soy la que habla el español de forma más pobre. Esto se debe a que ellos crecieron en otro tiempo. Son más jóvenes que yo. Mi hermano trabaja con refugiados haitianos en la República Dominicana. Leí sobre Yakima. Tienes una comunidad que valora los estudios. Tienes a una Junta de Educación fuerte. Creo que todo está en su lugar. Hay un gran impulso.
¿Ha tenido tiempo de evaluar al Distrito?
Sí. Me quedaban dos escuelas por visitar. Lo hice hoy. Hablé con los directores, para saber quiénes son. Creo que las relaciones son importantes. Estoy tratando de conocer a personas y líderes claves de la comunidad.
¿Cuál es su visión sobre el WASL?
El examen ya no será llamado el WASL. Tendrá otro nombre y será estructurado de forma diferente para que no duré tanto. Aunque serán medidos los criterios estatales, las preguntas no tendrán tantas, lo que nosotros llamamos ‘respuestas abiertas’. Sí tendremos un medidor responsable, excepto que se trabajará un tanto distinto. Pero realmente no cambian los criterios.
¿Y su postura sobre la educación bilingüe?
Muchos de nuestros niños viene a la escuela sin poder hablar inglés. Es realmente importante que esos niños desarrollen confianza en sí mismos en sus propios lenguajes. Probablemente lo peor que podríamos hacer es terminar con un niño que no tenga ningún lenguaje. Queremos que tengan confianza en su propia lengua y que luego hagan una transición al inglés. No quisiéramos nunca que un niño llegue hablando español y que luego pierda su primer lenguaje.
También cuenta con un buen número de alumnos que son migrantes…
Absolutamente. Niños que entran y salen. Otra de las cosas muy importantes es no subestimar a los padres. Los padres son los primeros y los más importantes maestros. Tenemos que construir una fuerte alianza con las familias, hacerlas sentir que son bienvenidas y hacer todo por darles asistencia, que la escuela es un buen lugar para los niños. Muchos adultos tienen malas experiencias con las escuelas y no particularmente quieren volver a ellas.
¿Metas?
Queremos continuar con lo que llamamos “P12 Literacy” (capacidad de leer y escribir), o sea comenzar antes del kínder, viendo estrategias antes de comenzar a leer hasta que se gradúan. Asegurándose que son buenos lectores y escritores. Eso es de importancia fundamental en todos los campos porque el 85 por ciento de lo que te llega te viene de material impreso. Incluso Internet.
Además queremos que cada niño llegue a kínder listo para aprender. Aumentar el índice de graduaciones con un diploma que tenga sentido. Para que cuando el niño salga, realmente tenga algo, ya sea un trabajo o una transición para más estudios, una oportunidad para alcanzar el sueño americano. Mejorar las matemáticas. Nuestro niños también en el futuro serán parte de una comunidad global.
Ahí será donde entran en juego los lenguajes. Creo que nuestros niños tendrán una ventaja al ser bilingües. Sería genial si aprenden hasta un tercer lenguaje. Tenemos que enseñarle a nuestros niños cómo tomar decisiones responsables y éticas. Internet es el viejo oeste. Tenemos que enseñarle a los niños cómo discernir, cómo ser consumidores cuidadosos, cómo saber lo que es verdad y lo que no es.
¿Pasatiempos?
Me gustan los autos clásicos, los Mustang viejos de los sesentas y setentas. No me gustan los autos extranjeros y pequeños. Me gustan los autos musculosos americanos. Traje un convertible 71. Amo a mi familia, me gusta pasar tiempo con mi familia, las reuniones familiares. La fotografía. La tecnología y las computadoras. Compré una casa y me mudé al distrito. Te mudas a un lugar y haces un nido. Así que lo que estoy haciendo ahora es anidar.
Un mensaje para concluir…
Siento que la gente trabaja en el distrito, desde los choferes de autobuses, los de la cocina, las secretarias, las personas que registran a los niños, el personal de limpieza, los maestros, cada una de las personas están aquí para un solo propósito: Educar a los niños.
One Response to “La nueva superintendente”
Got something to say?
Soy muy buen amigo de su padre, el me ayudo mucho en P. Rico, y R. Dominicana. Le debo mucho, es un gran hombre, por eso tiene una familia, tan linda.