Inmigrantes indocumentados, actividades ilicitas

November 25, 2009

By admin

Por MELISSA SÁNCHEZ
EL SOL DE YAKIMA

YAKIMA — En la Cárcel del Condado de Yakima se oyen portazos y gritos mientras que un agente federal se sienta detrás de una computadora, con una lista de presos en mano.

En frente está Julio Laguna Mendoza, un hombre tranquilo de 54 años, quien fue arrestado hace unos días por manejar en estado de ebriedad. La pantalla muestra que no es un desconocido al sistema.

Laguna ha sido detenido más de seis veces por cruzar la frontera ilegalmente. Fotos archivadas muestran cómo Laguna ha envejecido después de cada arresto.

Esta vez, llegó a Yakima. Pero en poco tiempo lo deportarán de nuevo.

Pocos temas son más controversiales o emocionales como el impacto que tienen los inmigrantes indocumentados sobre la criminalidad; o cómo las autoridades locales tratan a los inmigrantes indocumentados.

Los defensores de inmigrantes insisten que, en su mayoría, son trabajadores que no cometen delitos con más frecuencia que los ciudadanos estadounidenses. Otros, sus  detractores, culpan a los inmigrantes indocumentados por una gran parte de los delitos serios en el Valle de Yakima.

Pero nunca ha sido fácil obtener un panorama exacto. Hasta ahora, las autoridades dicen que no existen investigaciones específicas sobre el impacto que la inmigración ilegal tiene sobre el sistema de justicia criminal en el Condado de Yakima.

La policía, el sheriff y fiscales locales dicen que no saben cuál es el porcentaje de los delitos cometidos por los inmigrantes porque no les preguntan a los sospechosos sobre su estatus legal. Los carceleros tampoco mantienen estadísticas sobre el estatus legal de sus presos.
El delito número uno: manejar tomado

Y, de alguna manera, hasta los mismos agentes federales que buscan a inmigrantes encarcelados dependen de la palabra de los presos.

Pero un análisis hecho por el Yakima Herald-Republic, diario hermano de El Sol, de fichas policiales durante el mes de octubre arroja luz sobre cuántos presos fueron sospechosos de violar las leyes de inmigración y sus acusaciones locales:

• El 6 por ciento de más de 630 presos fichados por cargos locales en octubre fueron sospechosos de romper con leyes de inmigración; y también fueron puestos bajo detención de inmigración.

(Los inmigrantes que no son ciudadanos estadounidenses representan casi el 13 por ciento de todos los habitantes del Condado de Yakima, según un cálculo del Censo Federal del 2008. El censo no distingue entre los inmigrantes indocumentados y los que tienen visa.)

• Ciudadanos y esos bajo detención de inmigración fueron fichados por delitos federales en casi las mismas proporciones, el  28 por ciento y 26 por ciento, respectivamente.

• Más del 60 por ciento de los presos que también están bajo detenciones de inmigración fueron fichados por infracciones de tráfico, como manejar sin licencia o manejar sin cuidado.

• Manejar en estado de embriaguez, una falta flagrante, fue el cargo número uno en contra de los no son ciudadanos.

Sin investigación extensa, es difícil saber si octubre era un mes típico en la cárcel.

Pero las autoridades locales — aunque repetidamente enfatizaban que no les preguntan a los sospechosos sobre su estatus legal — dicen que las conclusiones no fueron inesperadas.

“No es sorprendente, para nada”, dijo Phil Schenck, el Subjefe de policía en Sunnyside.

La autoridades también estuvieron de acuerdo que los fichajes en octubre proveen una justa comparación con la demográfica del Valle de Yakima, ya que cambia con las temporadas agrícolas.

Comparaciones exactas son difíciles, pero los índices locales se parecen a los de al menos un estudio sobre la inmigración y criminalidad. Un análisis del 2008 hecho por el grupo imparcial Instituto de Política Pública de California, mostró que mientras los inmigrantes componen el 35 por ciento de la población de ese estado, solo componen el 17 por ciento de los presos adultos en prisiones.

La polémica

Agentes federales tienen años jalando a inmigrantes indocumentados de las cárceles locales.

“Nos enfocamos en los criminales más flagrantes o amenazas al público”, dijo Bryan Wilcox, el director asistente de la oficina en Seattle del Departamento de Seguridad Nacional.

“Cualquier persona que encontremos en las cárceles, sin importar las circunstancias que los trajeron a la cárcel, si no son ciudadanos estadounidenses, vamos a fijarnos en ellos”.

Las acciones federales, sin embargo, tienen su controversia.

Ann Benson, quien dirige el Proyecto de Inmigración para la Asociación de Defensores de Washington, dijo que el programa federal en las cárceles no busca a los criminales más serios.

Es una red sin criterio que rodea tantos inmigrantes que sea posible, ella dijo.

“La inconsolable mayoría de los que son acorralados son padres, hijos y hermanos con familias que dependen de ellos y quienes son miembros de nuestras comunidades”, dijo Benson.

No obstante, también hay otros que quieren que la implementación sea más agresiva.

Con frecuencia, al Sheriff del Condado de Yakima, Ken Irwin, le preguntan por qué sus ayudantes no preguntan acerca del estatus migratorio cuando investigan un crimen.

“Nos concentramos en los criminales cometiendo delitos, no esas personas violando leyes migratorias, porque una efectiva aplicación de ley (local) se basa en la confianza de la comunidad”, él dijo. “Y si tenemos una grande parte de la comunidad que no confía en las autoridades, entonces la comunidad entera está menos segura porque los delitos no se reportan”.

Además, las autoridades tienen suficientes problemas con crímenes de drogas y robos de carros, dio Irwin.

“Les he dicho a tantos grupos que si me pudiera nomás deshacer de las personas blancas estúpidas que están profundamente enrevesados en … metanmetafina; ¡caramba! ahí es donde de veras veríamos el bajo en delitos”, él dijo. “Pero el inmigrante ilegal es un blanco fácil y demasiado fácil para culpar por todos nuestros males”.

Su postura — repetida por otros líderes del orden público en el Valle, incluyendo al jefe de policía de Yakima, Sam Granato — frustra a personas como Bob West.

West es el presidente de “Grassroots of Yakima Valley”, una organización que quiere que las autoridades locales verifiquen el estatus migratorio de todos con quien se topan — y que les avisen a los agentes federales acerca de inmigrantes indocumentados.

“Nadie pregunta porque no es políticamente correcto”, dijo West. “No quiero decir que todos los inmigrantes indocumentados  son criminales.

Pero los indocumentados ya rompieron una ley. Quién sabe cuál porcentaje de los inmigrantes ilegales han roto otras leyes”?
Los hijos de los indocumentados

Algunos de los más fuertes detractores de la inmigración ilegal reconocen el hecho de que los inmigrantes no cometen una cantidad desproporcionada de los delitos aquí.

Pero sus hijos estadounidenses sí lo hacen, dijo Nick Hughes, un vendedor de lúpulos ya jubilado que ha culpado a inmigrantes latinos por la violencia de pandillas frente al Concejo de Yakima.

“La mayor parte de los pandilleros son (hijos de inmigrantes)”, dijo él. “Si no hubiéramos dejado a los padres indocumentados, no tuviéramos ahora a sus hijos causando estos problemas de pandillas”.

Pocos -incluyendo a los agentes del orden público- contradicen a la evaluación de Hughes. Irwin llamó a la tendencia una “avería” dentro las familias de inmigrantes.

“Son personas trabajadoras, por la mayor parte, pero los hijos … no están bien disciplinados o criados como se debería ser”, dijo Irwin.

La inmigración ilegal trae su parte de problemas, aunque los delitos no sean los mayores, él dijo.

Escuelas, servicios sociales y hospitales sobrecargados son algunas de las razones por las cuales el gobierno federal debería encontrar una solución al problema de inmigración en este país, ya sea con la ciudadanía para los millones de inmigrantes indocumentados o una deportación masiva, agregó Irwin.

“Todos hemos sido parte de este problema” dijo Irwin. “Nos hemos acostumbrado a los servicios; jardineros, construcción, hoteles, todo eso y especialmente nuestra industria agrícola se ha beneficiado de la inmigración ilegal, hasta cierto punto”.
“Todos necesitamos ser parte de la solución, sea lo que sea”.

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