Tomando café: ¿Es bueno comprar a crédito?
January 26, 2010
By admin
RICARDO GARCÍA
GRANGER — A veces que le pongo a mi café caliente una cucharada de nieve de vainilla.
Sale sabroso. Pues ahora a comenzar otra plática que también comienza en San Diego, Texas.
Recuerdo bien la pobreza en que vivíamos. Mi madre planchaba ropa; camisas y pantalones de la gente rica.
Le pagaban diez centavos por pieza. Y yo a la edad de ocho años comencé a bolear zapatos en la barbería de mi tío Alejandro.
A veces ganaba hasta cinco dólares por semana. El dinero no alcanzaba para cubrir todos los gastos del hogar. Pero mamá tenia buen crédito.
Había dos tiendas pequeñas de abarrotes en el barrio, la de doña Pilar y la tienda de Agustina Salinas. En ambas tiendas comprábamos a crédito.
El sistema era fácil. Mamá iba y compraba lo más necesario para alimentarnos como frijoles, arroz, manteca, papas, fideo y harina blanca. Agustina o Pilar lo escribían en un librito y anotaban el producto y el costo.
Los sábados mamá iba y pagaba. Tanto mamá y las señoras Pilar y Agustina eran personas honestas y nunca hubo razón para averiguar la deuda.
Yo a una edad muy temprana también comencé a comprar a crédito en la tienda de Tacho Cantú. El confió en mí cuando le dije que necesitaba la cera para bolear zapatos pero no tenía dinero para comprarlas.
“Allí están las ceras marca Shinola. Escoge lo que necesitas y me pagas cuando tengas el dinero”, me dijo Tacho.
Nunca fallé en hacer mis pagos. A veces cuando iba rumbo a la escuela, paraba allí con Tacho y compraba dulces o helados a crédito, impresion-ando así a mis amigos. (Un trago de café).
Cuando llegué al Valle de Yakima, y después de casado, los sueldos míos y los de mi esposa no eran suficientes para cubrir las necesidades del hogar, tales como la hipoteca, comida, utilidades, ropa, y costos para mantener corriendo el carro. ¿Cómo hacerle?
Pues abrimos una cuenta de cheques y ahorros en el banco local; pedimos un préstamo para comprar nuestro primer carro. Para esto un cuñado con crédito ya establecido respaldo el préstamo.
Y así comenzó nuestro archivo de buen crédito. Nunca fallamos en nuestros pagos del banco, utilidades y casa.
La primer tarjeta de crédito la recibimos de la Valu Mart (ya no existe); tuvimos que llenar una aplicación de dos páginas, anotando todo lugar en donde teníamos crédito.
Usamos la tarjeta para comprar un televisor en blanco y negro para seguir los acontecimientos del asesinato del Presidente Kennedy en noviembre l964. No recuerdo el rédito de interés de esta tarjeta. (otro trago de café).
Hoy en día todo mundo obtiene crédito fácilmente; parece que toda persona tiene de unas a diez tarjetas de crédito y los intereses son increíblemente altos. ¿Y saben por quee son altísimos, especialmente para la gente pobre?
Porque hay muchos que pagan esos pagos mensuales. En otras palabras no cumplen con sus responsabilidades como consumidores de crédito.
Quizás esto ocurre porque nunca han tenido una educación sobre lo importante que es mantener buen crédito. (mi ultimo trago de café).
En los últimos dos años la economía de nuestro país ha caído mucho. Hay mucho desempleo y mucha gente que compró casas por lo fácil que fue recibir crédito, las han perdido.
Si no hay trabajo, no hay dinero; si no hay dinero, se cierran negocios; si no hay negocios, no hay crédito. La cosa no es tan drástica para muchos, pero para la gente pobre hay consecuencias dolorosas.
Si al momento ustedes tienen empleo, cuídenlo; y si están comprando a crédito, sean responsables en mantenerlo. Y no se olviden siempre de tener una cuenta de ahorros. Hay que ser honestos y enseñar a nuestros hijos e hijas este valor.
Hasta aquí Tomando Café.
• Ricardo García fue director de Radio KDNA por casi 30 años. Fue amigo de César Chávez y actualmente está involucrado en muchos proyectos comunitarios, además de escribir un libro sobre sus experiencias en el Valle de Yakima.
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