February 23, 2010
By admin

Hay muchas razones por las que no se gradúan de la universidad, pero los más afectados son los que cuentan con una edad mayor que la tradicional.
ERIN SNELGROVE
EL SOL DE YAKIMA
YAKIMA, Wash. – La primera vez que Noelle Poe asistió a la universidad, ella tenía 19 años. tenía que balancear clases y un trabajo de media jornada.
Encarando la posibilidad de ocho años de escuela y nada de ayuda económica de parte de su familia, abandonó los estudios. Ahora Poe, oriunda de California, es una estudiante en Yakima Valley Community College (YVCC).
Está criando a dos niños sóla y trabaja como 16 horas por semana como directora estudiantil de programas en YVCC. Ella espera ganarse su título de asociado para la primavera del 2011 y pasarse a la Universidad de Stanford en California.
Ella aspira a ser una maestra de teatro. Pero aun ahora, ella a veces se pregunta si lo podrá lograr.
“Creo que va ser más difícil, si me espero más”, dijo Poe, de 28 años. “El tiempo óptimo nunca se presentará. Simplemente tendré que hacer el esfuerzo”.
De acuerdo a un reportaje en diciembre por parte de un grupo de investigación no partidista de Agenda Pública, aquellos en más riesgo de no terminar sus estudios son aquellos estudiantes no tradicionales: estudiantes mayores de edad del promedio normal, quienes viven sólos mientras intentan balancear su trabajo, familia u otros compromisos.
Mientras que los administradores de YVCC, la Universidad de Heritage y la Universidad de Central Washington no tienen datos sobre las tendencias de quienes dejan sus estudios, están completamente enterados de las presiones adicionales que encaran los estudiantes no tradicionales. Es por eso que están trabajando más duro para proveer programas innovadores y servicios que les ayude a tratar las necesidades de dichos estudiantes.
Si llegan a perseverar y graduarse, estos estudiantes lo más probable van a ver grandes resultados.
De acuerdo a datos del Censo de EEUU del 2000, personas con títulos de licenciatura ganan un promedio de 2.1 millones dólares durante su vida de trabajo, versus 1.2 millones para aquellos que se graduaron de la secundaria. No hay información más reciente.
“No queremos que queden rezagados, así que a los estudiantes se les trata bien y con cuidado”, dijo Wilma Dulin, directora de facultad para la Oficina de Rendimiento Institucional en YVCC. “Si no les ayudamos a conectar en las aulas, ellos no van a conectar”.
De acuerdo a la información del 2009 de parte de la Junta Estatal de Colegios Comunitarios y Técnicos, menos del 40 por ciento de adultos entre las edades de 18-34 en los servicios del área de YVCC tienen un título asociado o alguna otro título mayor. Esa es la peor taza en el estado, la cual el reporte atribuye a la gran dependencia regional de empleos relacionados a la agricultura. El trabajador temporal de bajos ingresos atrae a muchas personas con desventajas educacionales.
La mayoría del cuerpo estudiantil de YVCC son clasificados como no tradicional. Una muestra estadística de los matriculados del 2008 demuestran que más del 70 por ciento tienen 20 años o más, la mayoría son estudiantes de color y como el 39 por ciento tienen hijos o dependientes a quien mantener.
De estos 6,384 estudiantes, como el 45 por ciento trabajan ya sea tiempo completo o medio jornada. Debido a estos factores, YVCC ha empleado una variedad de estrategias para ayudar a estudiantes no tradicionales quedarse en la escuela. Uno de esos métodos es por medio de crear comunidades de aprendizaje en el campus, dijo Dulin.
“La mayoría del apoyo que ese estudiante necesita viene de las relaciones que ellos crean”, dijo ella. “Si conectas a estudiantes con otros estudiantes por medio de proyectos de grupo, ellos aprenden a escuchar y a trabajar con otros. Esos tipos de cosas se traducen a trabajo fuera del aula”.
Ejemplos de esto se encuentran en el programa de enfermeras de YVCC, donde los estudiantes alquilan un cuarto de hotel para estudiar juntos antes de las finales, dijo Dulin. Otras maneras en que los estudiantes forjan conexiones es por medio de proyectos de clase y el asistir a talleres sobre cosas como ayuda económica a orientación de carreras.
Un estudio conducido por la escuela cada otoño da más comprensión sobre las necesidades estudiantiles. En los pasados años recientes, YVCC ha respondido al ofrecer más entrenamiento con sus consejeros. Ayuda a emparejar estudiantes con los consejeros académicos y de salud mental que necesitan para tener éxito. Los profesores también hacen su parte al estar disponible por medio de e-mail y al dar asignaciones alternativas a estudiantes si no pueden asistir a clases.
De acuerdo a los resultados del estudio, el 50 por ciento de estudiantes reportaron que se les ayudó con responsabilidades no académicas, comparado al 44 por ciento de hace tres años. La información de este otoño aún no está disponible.
“Cuando vemos esos tipo de figuras, estamos haciendo un trabajo increíble”, dijo Dulin. “Estamos empezando a cerrar esas brechas del éxito”.
La Universidad Heritage en Toppenish se enorgullece en ayudar a las poblaciones en riesgo. De sus 1,4000 estudiantes, la mayoría son personas de color.
Sesenta por ciento trabajan mientras que asisten a la clases y el 85 por ciento son estudiantes de universidad de primera generación. Casi todos menos el 3 por ciento reciben ayuda económica. El director de admisiones, Miguel Puente dijo que la clave es ayudar a estos estudiantes por medio de “consejo molesto”.
“En vez de sentarse y dejar que los estudiantes digan que existe un problema, nosotros tomamos un rol activo”, dijo él.
Este tipo de consejo incluye el monitorear el rendimiento académico del estudiante y el verificar si están asistiendo a clases o están alcanzando sus metas de ayuda económica. Heritage también ofrece numerosos cursos por la noche para que los estudiantes puedan asistir debido a responsabilidades de trabajo o de familia.
“Tenemos que crear un ambiente donde los estudiantes se sienten a gusto. Siempre existe un reto”, dijo él.
Antonio Torres está familiarizado con los retos de ser un estudiante no tradicional. Tiene 25 años, es casado con dos niños pequeños y con otro en camino. Asiste a la escuela de tiempo completo y trabaja un promedio de 30 horas por semana en dos trabajos de media-jornada en Heritage – una como encargado del gimnasio por medio de un programa de trabajo-estudio y como como un mentor para estudiantes de YVCC.
Aunque los rigores de escuela, trabajo y familia son bastante irreprimibles, Torres dijo que la ayuda que él ha recibido de Heritage ha sin inapreciable. Tiene la posibilidad de trabajar durante el día y tomar sus clases por la noche, y recibe bastante ayuda económica. El personal también hace de su parte para hacerlo sentirse incluido, dijo él.
“Parece que la mayoría de los instructores en verdad se preocupan por uno. Si les pides ayuda, ellos te la dan”, dijo Torres, quien estudia justicia criminal. “Heritage tiene muchos programas que los estudiantes necesitan saber. Ellos tienen que darse cuenta. Heritage los promueve, pero los estudiantes no les toman ventaja”.
En la Universidad Central de Washington, 1990 estudiantes – el 5 por ciento del total inscrito- han formalmente retraído del otoño del 2005 al otoño del 2009. Eso no incluye los estudiantes quienes dejaron de asistir a clases.
Entre las razones por retirarse, la mayoría cito salud, familia o problemas de empleo, respuestas que no sorprenden a Terry Terrell, directora de servicios de admisión.
“En la mayoría de los casos, va ser relacionado al estrés”, dijo ella sobre el por qué los estudiantes abandonan la escuela. “Los estudiantes están tratando de hacer más. Están tratando de pagar su matrícula y mantener una carga llena de clases”.
Para ayudar a los estudiantes no tradicionales, Central ha seguido muchos de los mismos pasos como YVCC. Conducen encuestas, ofrecen ayuda gratuita de consejo académico y mental, y programa una variedad de clases en línea y de enseñanza a distancia.
El Centro de Recursos de Familia de la universidad, la cual fue formada hace dos años, también ofrece compras en un mismo sitio para familias buscando servicios en el campus o en la comunidad. El centro presenta una variedad de talleres y eventos aptos para niños para estudiantes, facultad y el personal y estableció un programa de llamadas de radioescuchas sobre relaciones.
Además del Centro de Recursos de Familia y cuidado de niños gratuito por medio del Centro de Temprano Aprendizaje, la universidad estableció “Kid Cat Zone” en el 2006. El programa le permite a estudiantes no tradicionales de dejar a sus hijos por un par de horas para leer, colorear o compartir en actividades mientras que los estudiantes asisten a las funciones en el campus, ya sea una conferencia, filme o evento deportivo.
Michelle Cyrus, asistente directora para los servicios y programas de estudiantes no tradicionales de Central, dijo que el crear un ambiente inclusivo en el campus es fundamental. Pero a pesar de los esfuerzos de la universidad, la participación de los estudiantes se mantiene bajo.
“Trabajamos duro en proveer programas buenos y de calidad, pero hay veces no les conviene por su horario”, dijo ella. “Están tan ocupados. Tienen tantas otras responsabilidades… Si no viven cercas, no regresan”. Como una antigua estudiante no tradicional, Cyrus dijo que ella entiende el malabarismo que se necesita entre el trabajo, escuela y familia. Pero ella también cree que los estudiantes deben de hacer su parte al tomar ventaja de los servicios disponibles.
“Hacemos todo pero subir una montaña y enviar una señal de humo”, dijo ella. “En verdad no existe ninguna razón para que ellos no estén al tanto”.
Central, Heritage y YVCC dependen de becas para financiar muchos de los servicios que ofrecen a estudiantes no tradicionales. Como escuelas financiadas por medio del estado, YVCC y Central en especial, están sintiendo el apuro.
“Estamos sintiendo apuros económicos serios en nuestro estado”, dijo Cyrus. “Tenemos que crear más clases basadas en la red para estas personas…. Centras ha sido bastante pro activa en esto. Y aún no es lo suficiente”.
Poe, sin embargo, aprecia la ayuda que ella recibe en YVCC. La primera vez que asistió a la universidad, ella no tenía ninguna idea sobre las ayudad económicas disponibles. Ahora, ella sabe donde ir para las respuestas a sus preguntas. “Tienes que ser bastante pro activa con tu educación para tener éxito”, dijo ella. “Vale la pena hablar con las personas”.
Poe admite fácilmente que asistiendo a la universidad mientras que cría a una familia es difícil. Puede estar en las ensayos del teatro hasta las 8 p.m. y estar despierta con un hijo enfermo hasta las 3 a.m. Su madre le ayuda al cuidar de los niños durante el día y Poe recibe asistencia de parte de profesores quienes le permite enviar sus asignaciones por e-mail.
Aunque existen días donde ella se encuentra agotada, viendo a sus hijos le da la fuerza necesaria para continuar. Más que nada, ella quiere que sus hijos estén orgullosa de ella. Ella quiere que ellos sepan que el adquirir una educación es importante.
“Yo quiero que mis hijos vean que yo trabajé duro”, dijo ella. “Un título es algo que nadie me puede quitar”.
Tendencias de aquellos que abandonan la universidad
El grupo de investigación neopartidaria de Agenda Pública ofrecieron una encuesta a 600 personas dentro de las edades de 22 a 30 sobre las tendencias de la educación superior. Compararon a aquellos quienes iniciaron sus estudios universitarios y no terminaron con aquellos quienes ganaron un título de una institución de dos o cuatro años.
Dentro de los resultados incluidos en el reporte, intitulado, “With Their Whole Lives Ahead of Them”:
* Casi seis de 10 quienes abandonaron sus estudios no recibieron ayuda de sus padres en pagar la matrícula. Entre aquellos quienes ganaron su título, más de 6 de los 10 tuvieron ayuda de su familia para pagar la matrícula
* Mas de la mitad de aquellos quienes abandonaron los estudios tienen un ingreso familiar menos del $35,000, mientras que casi la tercera cuarta parte de aquellos con títulos tienen ingresos familiares sobre los $35,000.
* Casi siete de 10 quienes abandonaron sus estudios no tenían becas ni ayuda económica comparado a cuatro de los 10 graduados quienes buscaron dicha ayuda.
* Casi cuatro de los 10 quienes abandonaron sus estudios tenían padres con solo un título de la secundaria, mientras que siete de los 10 tenían padres quienes habían completado algún tipo de cursos universitarios.
* La dificultad de mantenerse mientras asisten a la universidad a la misma vez fue la razón primordial de los estudiantes que tuvieron que abandonar los estudios.
* Para mantener a los estudiantes en la escuela, aquellos que tomaron parte en la encuesta querían ayuda económica para estudiantes de medio-tiempo, más cursos durante los fines de semana y por las noches y cuidado de niños ofrecidos por la universidad.
– Fuente: www.publicagenda.org/theirwholelivesaheadofthem
Traducido por Vera Sanabria.
Got something to say?