Tomando café: Juegos de pelota

August 31, 2010

By admin

Los Osos de Yakima provocaron en el autor la nostalgia por la época dorada del béisbol.

El estado de Washington es famoso por su buen sabor al café.
Hay expressos Starbucks por todo lugar, aquí como a través del país. Bueno, me sirvo un latte (café con leche hervida) y comienzo mi charla. (primer trago).
Pasatiempos en San Diego, Texas eran pocos.  En los cuarentas pocas familias tenían televisión; trabajaban duro durante la semana y esperaban el fin de semana para salir a divertirse.
Durante el verano, habían carreras de corta distancia de caballos afuerita del pueblo. Quizás en este fin de semana el caballo favorito era el ‘Gambler’ de Jimmy Reyna en contra de otro caballo ligero. La gente apostaba su dinero uno a otro.
Habían puestos de comida y refrescos. Otras familias iban al Teatro Regis buscando la más reciente película de los vaqueros famosos tales como Roy Rogers o Gene Autry o quizás Lash la Rue.
Y todos esperábamos la gran celebración de la cosecha del algodón en la Plaza Alcalá que tenía una duración de quince días. Orquestas locales con sus vocalistas llegaban para entretener a la gente que paseaba en un círculo alrededor de los puestos de comida, lotería mexicana, frutas y el famoso carrusel de Don Marcial.
El olor de las hamburguesas viene a mi mente. (Otro trago de café).
Mi favorito pasatiempo con mis amigos eran los juegos de béisbol. Tales nombres de peloteros locales flotan en mi memoria como ‘la vibora’, Luna, Óscar García, los Zárates, Nono, y otros más.
Los equipos, las Medias Rojas, los Tecolotes, los Pajaritos todos jugando en tierra firme y hierbas con cadillos. Se decía que en años pasados Adolfo Arguijo, lanzador de fama local, había llegado a lanzar en las ligas mayores y que jugando con los Cardenales de San Luis, en un juego ‘poncho’—‘strike out’ al famoso Babe Ruth.
Y siempre habían anécdotas con humor como la que contaba Pete Sáenz. Narraba Pete que en un juego entre San Diego y Benavides, un pelotero bateó fuerte la bola que rodaba hacia un ramadero de mesquites.  El guardabosques que corría para pescarla de repente se detuvo y ya no la persiguió.
Mientras tanto, el batedor dio rueda a las bases e hizo un jonrón. Pronto se supo que el guardabosques se detuvo y no devolvió la pelota porque la pelota dejó de rodar y, ¡quedó cerca de una víbora de cascabel! (Mi último trago de café).
Estas memorias de tardes de béisbol las reviví cuando el viernes pasado fui a ver a Los Osos de Yakima jugar. Era una tarde para honrar a los jugadores latinos de este equipo.
En compañía de mi amigo y amiga que nos visitaban de San Diego, mi esposa y yo pasamos un buen tiempo. Había música, ruidos, hot dogs y refrescos y otros juegos para los espectadores.
Leonel Zárate y yo  pasamos la noche recordando los juegos de béisbol en San Diego. Nos acordamos cuando estábamos en los años escolares del 7, 8 y 9 durante los juegos de las series mundiales, los maestros nos permitían escuchar el juego durante las lecciones.
Los equipos de esos años eran los Yankees y los Dodgers. Yo siempre favorecía a los Dodgers, quienes siempre perdían con los Yankees. Y recordamos los nombres famosos de esa época: Mickey Mantle, Yogi Berra, Roger Maris, Roy Campanella, Phil Rizzuto y el entrenador de los Yankees, Casey Stengel.
Y así se fueron las horas platicando y recorriendo los días de cine, radio y béisbol en San Diego Texas, cuando la vida caminaba más despacio y con una calidad inolvidable.

• Ricardo García fue director de Radio KDNA por casi 30 años. Fue amigo de César Chávez y actualmente está involucrado en muchos proyectos comunitarios, además de escribir un libro sobre sus experiencias en el Valle de Yakima.

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