Dueño defiende su tienda
January 24, 2012
By JOSEPH TREVINO/El Sol de Yakima
MIKE FAULK
EL SOL DE YAKIMA
Escondiéndose en un lavabo en forma de caja de la mini mart La Milpa el jueves, Ramón Valdez no supo lo que haría después de haber llamado a la policía para reportar que su tienda estaba siendo robada.
Luego abrió la puerta para ver a un hombre con un pasamontañas, con un fusil debajo de su escritorio, sólo a tres pies con una escopeta recortada a sulado. Antes de que lo dominara el miebo, Valdez dijo que lo dominó el coraje.
Valdez se lanzó contra el hombre, alcanzándolo en su brazo derecho, justo cuando apuntaba la escopeta contra él. Se golpearon y arañaron hasta que el arma detonó, dejando sin ojo al póster de Rocío Sandoval, la cantante, en lugar de Valdez.
Valdez, el dueño de la tienda y padre de tres hijos, tomó el arma y le pegó al maleante con ella en la cabeza, mientras que el hombre brincó el escritorio y salió huyendo por la puerta principal de la tienda ubicada en la esquina de la avenida 6 y el buleva West Nob Hill. El ladrón intentó obtener un aventón en el vehículo de un cómplice todavía por identificar, pero resbaló en la nieve mientras que Valdez iba detrás.
“En ese momento, estaba enojado”, dijo Valdez durante una entrevista el viernes. “¿Por qué hice eso? ¿Por qué no le di el dinero? No lo entiendo ni yo mismo”.
Valdez le surtió un poco más en la nieve, saliendo de la pelea con sólo unos rasguños y moretones menores. En ese punto, el chofer del coche para escapar decidio, pues bueno, huir.
“Él estaba corriendo tras [el vehículo] gritando, ¡Espera! ¡No te vayas!”, dijo Valdez, moviendo sus manos para demonstrar.
El ratero se fue y le dio vuelta a la cuadra antes de regresar a Nob Hill, donde la policía de Yakima dijo que intentó detener a varios conductores en medio de un embotellamiento causado por la nieve.
En eso la policía estaba llegando tras recibir numerosas llamada de residentes cercanos, incluyendo una familia de cuatro en un departamento debajo de La Milpa, quienes escucharon el incidente. La agente Esther Cyr le ordenó al sospechoso que se tirara al suelo mientras que llegaban otras unidades.
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